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SANTA ESCOLÁSTICA
Virgen
(480-543) |
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El Papa
San Gregorio Magno que nos referirá el maravilloso diálogo mantenido entre
San Benito y su hermana Sta. Escolástica, dice que nuestra santa "estuvo
dedicada desde su infancia al Señor Dios todopoderoso".
Al pie del Apenino
Central, en la ciudad de Nursia -Italia- a finales del siglo V, nacía esta
hermana gemela de San Benito, Padre del monacato Occidental. Parece ser
que sus padres se llamaron Eutropio y Abundancia y que pertenecían a las
familias más distinguidas de aquellas montañas.
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Sabemos pocas cosas de su infancia. No hay
duda de que caminaría al unísono con la de su hermano gemelo
Benito, unidos ya antes de nacer y hermanos gemelos también en
su alma... Nos podemos preguntar: ¿Quién de los dos influyó más
en el otro? Parece ser que después Escolástica, imitando a su
hermano que ya había dado vida y forma a los benedictinos,
también ella fundó el primer monasterio femenino para
benedictinas |
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Lo cierto es que
ambos aprendieron de sus padres la virtud y la fe cristiana. Ya
adolescente Benito fue enviado a Roma para perfeccionar sus estudios. Esta
separación hubo de costarle muchísimo a la jovencilla Escolástica ya que
ambos eran una misma cosa.
Tendría unos veinte
años cuando Benito, después de empaparse bien de la vida y doctrina de los
famosos eremitas de Oriente, San Atanasio, San Jerónimo, etc... trató de
imitarles en Roma... Para ello se retiró y huyó del mundanal ruido. No fue
fácil la fundación y los primeros pasos - como suele suceder a casi todos
los fundadores, - se vieron cuajados de abrojos y espinas que muchas veces
procedían de sus mismos discípulos...
Mientras,
Escolástica rumia y medita el Testamento que su buena madre, que murió
siendo ella muy niña, le dejó: "Sabe, hija mía, que los adornos postizos,
los ricos vestidos y los collares de perlas, no valen nada delante de
Dios. El mayor elogio que puede hacerse de una doncella es su modestia y
piedad"... Nunca olvidó Escolástica tales consejos... Trató de llevarlos a
la práctica desde su más tierna edad. Renunció a cuantas lisonjas le
ofrecía el mundo, su belleza y su alta alcurnia, y se entregó de lleno a
su Amado, a Jesucristo, a quien consagró toda su vida y para siempre...
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| Inspirado por Dios,
Benito, y ayudado por su hermana, fundó el primer convento de religiosas
benedictinas pero un poco distante del de los religiosos. A pesar de estar
tan cercanos habían puesto un muro voluntario de separación y tan sólo una
vez al año se veían, y aun separados de ambos Monasterios, en una casita
que había entre ambos. Cuenta San Gregorio esta admirable entrevista: |
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Era por el año 543.
Escolástica prevé que va a ser esta la última entrevista que va a tener
con su hermano, con el que compartió su vida desde la niñez. Pasan todo el
día hablando de cosas espirituales. Al atardecer ya, se levanta su hermano
y le dice: - "Adiós, hermana. Hasta el año que viene".
- Hermano mío -le
suplica Escolástica no te marches. Pasemos toda la noche hablando de cosas
de Dios... - ¿Qué dices, Escolástica? ¿Ignoras que no puedo pasar la noche
fuera de la clausura del Monasterio?
Escolástica no
responde. Baja la cabeza, la coloca entre sus manos y ora fervorosamente
al Señor. En un santiamén se encapota el cielo y se oyen truenos y cae una
copiosa lluvia como nunca se había visto en aquellos parajes.
- "¿No te vas? -
¿Qué has hecho, hermana mía? - Te lo pedí con insistencia y no me
escuchaste. Se lo pedí a Dios y me ha escuchado en seguida. Hermano mío,
Dios ha preferido el amor a la Regla..." Y pasaron toda la noche en
pláticas espirituales... Tres días después Benito veía subir una paloma
desde el monasterio hacia el cielo. Era el alma de Escolástica... |
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