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La Medalla de San Benito es
un signo sagrado muy difundido entre los fieles
católicos. Presenta de un lado la Cruz y del otro
la imagen de San Benito Abad. Sobre la Cruz - y a su
alrededor - se hallan escritas las letras iniciales de una oración
ó exorcismo. La Medalla de San Benito recuerda a
los fieles que la llevan consigo la presencia
constante de Dios y su protección. El significado de las
iniciales es el siguiente (texto latino y traducción): |
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| El reverso muestra la cruz de San
Benito con las letras: |
C.S.P.B.:
"Santa Cruz del Padre Benito"
C.S.S.M.L. :
"La santa Cruz sea mi luz" (crucero vertical de la cruz)
N.D.S.M.D.:
"y que el Dragón no sea mi guía." (crucero horizontal)
En círculo, comenzando
por arriba hacia la derecha:
V.R.S.
"Abajo contigo Satanás"
N.S.M.V.
"para de atraerme con tus mentiras"
S.M.Q.L. "Venenosa
es tu carnada"
I.V.B.
"Trágatela tu mismo".
PAX
"Paz" |
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Breve historia de la Medalla |
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En la vida de San Benito
escrita por San Gregorio Magno, el santo abad muestra una especial
devoción hacia la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo,
signo de nuestra salvación. En uno de los milagros narrados por su
biógrafo, un vaso que contenía veneno se quiebra cuando
San Benito hace la señal de la cruz sobre él. En otra oportunidad,
uno de sus discípulos fue perturbado por el maligno, y
el santo le manda hacer la señal de la cruz sobre su corazón para
verse librado. En su Regla de los monjes,
San Benito indica que cuando un monje iletrado
presenta su carta de profesión monástica ante el altar, debe usar como
firma una cruz. Estos y otros indicios invitaban a
los discípulos del abad San Benito a considerar la
Cruz como una señal bienhechora que simboliza la pasión salvadora
de Cristo, por la cual fue vencido el poder
del mal y de la muerte.
Las investigaciones históricas sobre el origen de la
Cruz-Medalla de San Benito han determinado que su
difusión comenzó probablemente en la región de
Baviera hacia el año 1647. En esa región,
durante el proceso judicial seguido a unas
hechiceras, éstas declararon que no habían podido
dañar a la cercana Abadía de Metten, porque estaba
protegida por el signo de la Santa Cruz. En dicho monasterio se
hallaron pinturas con representaciones de la Cruz
junto a las iniciales que acompañan
a la Medalla. Pero las misteriosas letras no pudieron ser interpretadas
hasta que en un manuscrito de la biblioteca se
encontró la imagen de San Benito y la oración
compuesta por las iniciales. En realidad, un
manuscrito del siglo XIV procedente de Austria, que aún se conserva,
parece haber sido el origen de la imagen y de la oración. En el siglo XVII
un importante autor la tuvo por supersticiosa, debido justamente a los
enigmáticos caracteres que acompañan a la imagen. Pero, en el año 1742 el
Papa Benedicto XIV decidió aprobar el uso de la Cruz-Medalla
de San Benito, y mandó que la oración usada
para bendecirla se incorporase al Ritual Romano.
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En el siglo XIX
se dió un renovado fervor por la Medalla de San
Benito. En los trabajos escritos de Dom Prosper Guéranger, abad de
Solesmes, y de Dom Zelli Iacobuzzi, de la Abadía de San Pablo Extramuros
(Roma), se estudia detenidamente el origen y la historia de la medalla.
Desde este ultimo monasterio, verdadero foco de
irradiación benedictina en aquella época, se
difundió también la devoción a la Medalla. La representación
más popular de la misma es la llamada "medalla del jubileo",
diseñada en la Abadía de Beuron (Alemania), y acuñada especialmente para
el Jubileo benedictino del año 1880, conmemoración del XIV centenario del
nacimiento de San Benito. Los superiores benedictinos
de todo el mundo se reunieron para aquella ocasión en la Abadía de
Montecasino, y desde allí la Medalla se diseminó por todo el mundo. |
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Bendición de la medalla de San Benito
(deber ser por hecha por un sacerdote) |
Exorcismo de la medalla
-Nuestra ayuda nos viene del Señor
-Que hizo el cielo y la tierra.
Te ordeno, espíritu del mal, que abandones esta medalla, en el nombre de
Dios Padre Omnipotente, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo
que en ellos se contiene.
Que desaparezcan y se alejen de esta medalla toda la fuerza del
adversario, todo el poder del diablo, todos los ataques e ilusiones de
satanás, a fin de que todos los que la usaren gocen de la salud de alma y
cuerpo.
En el nombre del Padre Omnipotente y de su Hijo, nuestro Señor, y del
Espíritu Santo Paráclito, y por la caridad de Jesucristo, que ha de venir
a juzgar a los vivos y a los muertos y al mundo por el fuego. |
-Señor, escucha mi oración
-Y llegue a tí mi clamor
Oremos:
Dios omnipotente, dador de todos los bienes, te suplicamos humildemente
que por la intercesión de nuestro Padre San Benito, infundas tu bendición
sobre esta sagrada medalla, a fin de que quien la lleve, dedicándose a las
buenas obras, merezca conseguir la salud del alma y del cuerpo, la gracia
de la santificación, y todas la indulgencias que se nos otorgan, y que por
la ayuda de tu misericordia se esfuerce en evitar la acechanzas y engaños
del diablo, y merezca aparecer santo y limpio en tu presencia.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.
Amén |
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El 12 de
marzo de 1742 el Papa Benedicto XIV otorgó indulgencia plenaria a
la medalla de San Benito si la persona se confiesa, recibe la Eucaristía,
ora por el Santo Padre en las grandes fiestas y durante esa semana reza el
santo rosario, visita a los enfermos, ayuda a los pobres, enseña la Fe o
participa en la Santa Misa. Las grandes fiestas son Navidad, Epifanía,
Pascua de Resurrección, Ascensión, Pentecostés, la Santísima Trinidad,
Corpus Christi, La Asunción, La Inmaculada Concepción, el nacimiento de
María, todos los Santos y fiesta de San Benito.
Número de
indulgencias parciales: por ejemplo: 1)
200 días de indulgencia, si uno visita una semana a los enfermos o visita
la Iglesia o enseña a los niños la Fe. 2) 7 años de indulgencia ,
si uno celebra la Santa Misa o esta presente, y ora por el bienestar de
los cristianos, o reza por sus gobernantes. 3) 7 años si uno
acompaña a los enfermos en el día de todos los Santos. 4) 100 días
si uno hace una oración antes de la Santa Misa o antes de recibir la
sagrada Comunión. 5) Cualquiera que por cuenta propia por su
consejo o ejemplo convierta a un pecador, obtiene la remisión de la
tercera parte de sus pecados. 6) Cualquiera que el Jueves Santo o
el día de Resurrección, después de una buena confesión y de recibir la
Eucaristía, rece por la exaltación de la Iglesia, por las necesidades del
Santo Padre, ganará las indulgencias que necesita. 7) Cualquiera
que rece por la exaltación de la Orden Benedictina, recibirá una porción
de todas la buenas obras que realiza esta Orden.
Quienes
lleven la medalla de San Benito a la hora de la muerte serán protegidos
siempre que se encomienden al Padre, se confiesen y reciban la comunión o
al menos invoquen el nombre de Jesús con profundo arrepentimiento.
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El
Crucifijo con medalla de San Benito |
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El
Crucifijo de la Buena Muerte y la Medalla de San Benito han sido
reconocidos por la Iglesia como una ayuda para el cristiano en la hora de
tentación, peligro, mal, principalmente en la hora de la muerte. Le ha
dado al Crucifijo con la medalla Indulgencia Plenaria.
La
indulgencia plenaria de la Cruz de la Buena Muerte, quien realmente crea
en la santa Cruz, no será apartado de El, ganará indulgencia plenaria en
la hora de la muerte. Si este se confiesa, recibe la Comunión o por lo
menos con el arrepentimiento previo de sus pecados, llamando el Santo
nombre de Jesús con devoción y aceptando resignadamente la muerte como
venida de las manos de Dios. Para la indulgencia no basta la Cruz, debe
representarse a Cristo crucificado. Esta cruz también ayuda a los enfermos
para unir nuestros sufrimientos a los de Nuestro Salvador.
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Santísimo confesor del Señor; Padre y jefe de los monjes, interceded por
nuestra santidad, por nuestra salud del alma, cuerpo y mente.
Destierra de nuestra vida, de nuestra casa, las asechanzas del maligno
espíritu. Líbranos de funestas herejías, de malas
lenguas y hechicerías.
Pídele al Señor, remedie nuestras necesidades
espirituales, y corporales. Pídele también por el
progreso de la santa Iglesia Católica; y porque mi alma no muera en pecado
mortal, para que así confiado en Tu poderosa intercesión, pueda algún día
en el cielo, cantar las eternas alabanzas.
Amén. Jesús, María y José os amo, salvad vidas, naciones y almas.
Se rezan 3 Padres Nuestros, Ave Marías y Glorias.
Con licencia eclesiástica. |
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