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Monastíca

Artículos mónasticos
 

Los maurinos

 

Monjes de la congregación de San Mauro, formada por los monasterios de la antigua congregación de Saint-Vanne a partir de 1618. Organizada en seis provincias, la congregación llega a su apogeo a fines del siglo con ciento noventa y un monasterios. Su primer superior general, Grégoire Tarrisse, dio una fuerte organización al trabajo intelectual de los monasterios, con un afán especial por la historia de la Iglesia y del mundo benedictino.

            Si es bien ganada la fama de eruditos de los maurinos, no deja de ser sorpredente que el examen íntegro de las palabras clave referentes a teología de la vida monástica contenidos en los nueve volúmenes de la historia de la congregación da estadísticamente (asignando el coeficiente 100 al principio de la lista y reteniendo sólo aquellas palabras el coeficiente de las cuales pasa de 25) esta clasificación: penitencia (100), oración (72), regularidad (71), austeridad (50), retiro (41), exactitud (39), mortificación (39) separación del mundo (26). Dichos conceptos se pueden resumir en tres: ascesis, disciplinas monástica, plegaria.

            Limitándonos a la plegaria, no tenemos que imaginarla entre los maurinos como impregnada de espiritualidad litúrgica; menos todavía debemos pensar en una oración mental de tipo ignaciano, ni tampoco sulpiciana o carmelitana. Es una espiritualidad formada de “continuidad” de la contemplación –presencia continua de Dios, unión continua con Dios, plegaria continua- y de “simplicidad” de esta plegaria, tan admirablemente puesta de relieve por la fórmula “oración de simple mirada”.

            Si la plegaría de los maurinos es, pues, contemplativa, es eminentemente monástica. Está hecha al mismo tiempo de búsqueda y de posesión de Dios. Y es vivida en unas coordenadas de austeridad y de interioridad, bien resumidas por la expresión “regularidad”, que indica no el cumplimiento de un conjunto de observancia sino la armonía entre éstas y las vivencias interiores.