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Lema que no se encuentra en RB y que, demasiado tópicamente, ha
servido para caracterizar la existencia del monje benedictino.
En su simplicidad actual, la fórmula se encuentra por vez
primera en el año 1880 en los Praecipua… de M. Wolter. Se
trata de la síntesis de un apotegma conocida en el s. XI entre
los cartujos, pero con un alcance explícitamente diferente. En
la pluma del archiabad de Beuron el lema estaba destinado a la
orden monástica en general, y le dio alcance benedictino B.
Sauter en sus Kolloquien…, hasta resultar en ciertos
autores la definición misma del monje benedictino.
Cierto que SB,
teniendo en cuenta la dimensión espiritual y social del hombre,
equilibra la vida del monje confiándole una actividad espiritual
de cara a Dios y una actividad física y social centrada en el
bien de la comunidad. Ambas actividades, desde la restauración
benedictina en la Europa del s. XIX, la mente popular las ha
traducido en la celebración esplendorosa de la liturgia y en
todo “trabajo de benedictino” (=”trabajo que exige largas y
pacientes investigaciones”, según el diccionario). En este
último aspecto, la gente subraya los tesoros de civilización que
en Occidente los monjes han creado o conservado. Todavía Pablo
VI hacía la apología de la cruz, el libro y el arado (cf. Pablo
VI).
Sin embargo,
una profundización de RB hace ver que el binomio de oración y
trabajo debería ser completado con un tercer elemento. En el
orden de los principios, sería quizás la estabilidad, en calidad
de compromiso englobante. En consideración al horario monástico,
sin duda lo constituiría la lectura divina. No es en vano RB 48,
a pesar del título usual “El trabajo manual de cada día”, es de
hecho una regulación de la combinación trabajo-lectura, tal como
ya lo expresa el v. 1: “Los hermanos han de ocuparse a unas
horas también determinadas en la lectura divina”.
Notemos,
finalmente, que Juan Pablo II, que citaba a menudo el aforismo,
una ocasión quiso darle ingeniosamente un origen benedictino más
directo, modificando las palabras de SB al devolver la
herramienta al godo, Diálogos 6, (Ecce labora et noli
contristari. “Ahí la tienes, trabaja y no te contristes”)
por: Ora et labora et noli contristari. |