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San Mauro y San Placido
patronos del noviciado
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Discípulos
predilectos de SB, hijos respectivamente de Evicio y del
patricio Tértulo. “El joven Mauro, dotado de buenas
costumbres, empezó a ser ayudante del maestro; en cuanto
a Placido, se encontraba todavía en los primeros años de
la infancia” (Diálogos 3). Siempre según D., la sola
fuente biográfica, la encontramos en la reseña del joven
obediente que anda por encima del agua para socorrer al
niño que había caído; la narración es bello ejemplo de
la “obediencia sin demora” (RB 5,1) y de una amistosa
discusión de mutua humildad. |
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ALONSO
BERRUGUETE,
1526-1532 MADERA POLICROMADA |
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Mauro es mencionado
aún como testigo, junto con SB, de la posesión diabólica
de un monje del cenobio confiado al abad Pompeyano y
también como persona a quien el godo “pobre de espíritu”
expone que ha perdido en el lago el hacha. Mauro es
corregido por SB cuando se alegra de la muerte del
presbítero Florencio. Placido es presentado como
escogido por SB para acompañarle en la noche en que oró
en la montaña donde faltaba el agua.
No
consta que SB se llevara ambos discípulos a Montecasino.
En cambio, Diálogos 8 lo presenta ya fuera de Subiaco,
mientras que Mauro permanece allí. Son totalmente
inconsistentes las tradiciones de la misión de Mauro en
Francia y de Placido en Sicilia. La primera es fruto de
la inventiva de Odón de Glanfeuil, y la leyenda del
martirio de Placido es obra del casinense Pedro Diácono
(s. XII). |
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