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En la hospedería:
Una Virgen con niño, San Bruno
de Colonia arrodillado a sus pies, acompañado de otros
cartujos, de Fray Sánchez Cotán. Enfrente, una copia de
la Madre de dios como patrona de los Cartujos.
En el pasillo al
claustro mayor: Una
antigua escultura (seguramente gótica) de la Madre de
Dios con niño de alabastro.
En la iglesia: altar mayor de mármol (siglo XV)
En el coro de los hermanos
legos: dos retablos de
Vicente Carducho: La Anunciación a María y el bautizo de
Jesús en el Jordán por San Juan. En el remate de la
sillería las mismas figuritas de seres humanos, pájaros
y otros animales que en el coro alto. Todo parecido a
los ornamentos del portal de la iglesia.
Las paredes de ambos coros cuentan con pinturas de
Carlos Marati y de Antonio Van-Pere ) por debajo de
ellos, dos obispos santos. ( Hugo Grenoble y Hugo de
Lincoln )
En la sacristía hay seis cuadros con doctores de la Iglesia, además una
imagen de la crucifixión de Cristo en el estilo
flamenco.
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En el sagrario o
transparente,
entre otros una Piedad de Sánchez Cotan, así
como una Asunción de María de Plata de más de
cien kilos. ¡ Antonio Ponz nunca se olvida de
preguntar por el valor y el precio de las obras
de arte! Antonio Palomino pinta en la cúpula una
Trinidad, una Asunción de María y varios santos,
como también en las bóvedas de las capillas
laterales. En los nichos del sagrario seis
estatuas de santos de Pedro Cornejo y nuevamente
cuadros y frescos de Antonio Palomino: “la
Última Cena, El Lavatorio, Jesús en el Monte de
los Olivos, Los cuatro Evangelistas, La
Trinidad, El Cordero y el libro de las siete
Llaves de la Apocalipsis.
La cúpula de la construcción anterior, que fue
derribada, mostraba pinturas de Antonio
Lanchares. Además hubo en él seis cuadros de
Fray Juan Sánchez Cotán. |
En la sala capitular
(… se miro menos a que estuviese
los Monges sentados con comodidad que es el principal
fin de la obra, que á llenarla de ornatillos malos,
costosos, repugnantes al buen gusto”, dice Antonio Ponz,
hombre siempre preocupado por la utilidad y la estética)
hay una estatua de San Bruno de Pedro Alfonso de los
ríos, al estilo de Pereira en Madrid. Además de 14
cuadros, seis de Sánchez Cotán, 6 de Juan Wander-Hamen,
2 de Lanchares, de los que uno está firmado por Antonio
Anchares. Los frescos de la cúpula por Coello y Joseph
Donoso hay tres acontecimientos de la vida del “santo
fundador” San Bruno.
Las capillas en el claustro menor.
En la capilla de Inmaculada se
encuentra, a parte del respectivo cuadro, uno de san
Juan en Patmos, ambos de de Mateo Cerezo. En frente una
Virgen con niño de Sanchez Cotán. En la capilla de San
Miguel una escultura del ángel, de Luis Salvador Cano.
Dos o tres láminas son original de Herrera el viejo. Un
Santiago luchando es de Francisco Camilo. En la capilla
del Rosario: Una estatua de la Virgen María de Juan
Pascual Mena, así como un busto del “varón de dolores”
es una copia del cuadro original de Sebastino del
Biombo, y una escena de crucifixión en pequeñas
estatuillas de Francisco Guitierrez. En la capilla de
San Pedro y San Pablo el retablo con estos dos santos
procede de Francisco Camilo y los martirios de ambos en
la pared de Eugenio Orozco. En otra capilla de nuevo un
hermoso cuadro de Sánchez Cotán, representando a María y
Santa Ana, detrás de San Joaquín y San José, el niño
Jesús en brazos de María tirándose hacia Santa ana (uno
de los mejores cuadros en El Paular, según Ponz), en la
capilla de la Resurrección hay “un retablo” muy antiguo
de la Resurrección hay “un retablo” muy antiguo y
estimable en aquel estilo gótico”. En las paredes
algunos cuadros de ermitaños santos de un pintor
cartujo.
En la capilla del procurador
de la cartuja existe un San
Joaquín que lleva a la niña María de la mano, de
Francisco Camilo. La procuraduría misma alberga una sala
donde hay entre otros, un retrato de Juan de Austria,
hermano del Rey Felipe IV, de Donoso, y en el pasillo al
claustro mayor una Piedad de Sánchez Cotán.
En el refectorio esta adornado con una copia de La Última Cena de Tiziano
cuyo original se encuentra en El Escorial. A ambos lados
dos cuadros de gran tamaño de Pedro Atanasio.
La celda del prior
contiene una Virgen con
niño de Cotán así como un San Bruno del mismo pintor
cartujo.
Hemos reproducido aquí casi la lista entera de Antonio
Ponz, puesto que pasa revista al inventario de la
cartuja de El Paular en los años ochenta del siglo XVIII.
Seguramente es el informe más detallado de una cartuja y
no habrá ningún otro igual.
Volviendo al informe que hace Ponz, si se cuentan todos
los cuadros, frescos y estatuas, (individuales o en
grupos), mencionados en él, aparecén al menos 150
unidades ( incluidos los 54 cuadros de Carducho), (y no
se mencionan los objetos religiosos de las celdas de los
monjes, ya que Ponz, no tuvo acceso. Se dice que Sánchez
Cotán, el “pintor particular” del monasterio había
“equipado” casi todas las celdas con cuadros de su
cosecha).
En cuanto a la iconografía se elige 14 veces la Madre de
Dios, (casi siempre como Virgen con el niño o Reina de
los Cielos), 6 veces San Bruno, 2 veces San Juan
Bautista el patrón de la orden.
Ponz menciona, aparte de los 54 cuadros de Carducho los
retablos de los dos altares en el coro de los hermanos
legos son obra suya, así como el mencionado cuadro en la
hospedería y el de San Bruno en la portería.
En la hospedería de la cartuja hay además una galería de
retratos de los reyes de Castilla desde Enrique II
“hasta la Majestad que reina actualmente” (entonces, en
1787, Carlos IV).
Los cartujos enseñan a Ponz una nuez tallada en madera
de boj, no más grande que un huevo, que cuando se abre,
descubre una Pasión de Cristo, tan pequeña que las
figuritas talladas casi se ven sólo con lupa. Esta nuez
en un regalo de la infanta Margarita de la Cruz al prior
Manuel Deza.
La estrecha
relación entre la familia Real y la Cartuja de el Paular se hace aún más palpable si se tiene en cuenta una
serie de regalos que se hizo a los cartujos aparte de la
nuez tallada.
- Allí había según cuentan los cartujos, el crucifijo de
precisamente aquél Carlos Borromeo, y que fue un regalo
de la cartuja de Pavía; un altar portátil del emperador
de Don Carlos V (en el sagrario), un retrato de Don Juan
de Austria (1629 – 1679), así como un brasero grande de
plata, regalo de William Godofin enviado al rey Felipe
IV, tras su conversión al catolicismo y que éste regaló
a “sus” cartujos para calentar sus coros en invierno.
También Ponz arroja alguna luz sobre el estado
arquitectónico de El Paular. Ahí se habla del mencionado
terremoto de 1755 en Lisboa, de las múltiples humedades.
A continuación haría falta un estudio sobre el paradero
de los objetos de arte de El Paular, los que aún y se
encuentran allí, los que se guardan en otro lugar y los
que han desaparecido o constan oficialmente como tal.
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