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Fray Juan
Sánchez Cotán (1560 – 1627), oriundo de
Orgaz en Toledo donde estudió
pintura, pero que posteriormente en 1603
ingresó como monje seglar en la cartuja
de Granada, llegó a El Paular uno o dos
años más tarde. Antes de 1612 está de
vuelta en Granada, donde tienen en él un
pintor con una buena formación como
hermano, que vive con ellos y pinta
exclusivamente para ellos. Un caso
singular. Durante la década entre 1615 y
1625 pinta un ciclo cartujano para el
claustro menor.
Está compuesto, en un principio, de tres
grandes cuadros con escenas un
principio, de tres grandes cuadros con
escenas que representan los comienzos de
los viajes de Bruno con sus compañeros,
después, de cuatro más pequeños,
representando la construcción de la
primera instalación en el valle
Chartreuse. A continuación otros
cuatro cuadros de gran tamaño, contando
el martirio de los cartujos ingleses y
de nuevo cuatro pequeños sobre los
monjes de Roemond. Los diferentes
formatos de los cuadros se deben con
seguridad a las circunstancias
arquitectónicas del claustro. Más tarde
se hicieron copias de algunos de los
cuadros del ciclo de Carducho en El
Paular para llenar huecos en la
secuencia de escenas de Cotán (su
elección fue muy arbitral). |
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Este Fray
Juan Sánchez Cotán fue un pintor un tanto raro.
Su ciclo carece de equilibrio y le falta el hilo
conductor. No solo los formatos de equilibrio y
le falta el hilo conductor. No solo los formatos
eran diferentes, sino también la manera de
pintar. Si a las escenas les faltaba la
continuidad y la relación entre ellos, lo mismo
le ocurría a las formas de estilo. En realidad
no se puede hablar de un estilo, por la manera
tan disparatada en la que se habían colgado.
Precisamente si se compara su ciclo con el de
Carducho, se hace evidente, que éste último está
hecho de “una pieza”. Cotán pinta tan desigual,
que a veces surge la duda si todos los cuadros
que, según consta, son suyos, realmente fueron
pintados por la misma mano. Los retratos de los
torturados de Roemond por ejemplo, se mueven al
borde de la pintura rústica, y por otro lado
existe una Virgen con niño, que obliga
denominarle un “precursor de los Nocturnes de
George de la Tour”. La estupefacción es completa
cuando se contempla sus bodegones, que son de
una calidad que poco o nada se diferencia de un
Velásquez o Zurbarán. ¡Son asombrosos porque
fueron ideados y realizados como escenas de
género. Las frutas por ejemplo, son un tema
pictórico con un fin en sí mismo, y además
pintadas por un pintor, del que sólo se conocían
pinturas religiosas, que en su composición y
realización lo son todo menos magistrales. –Una
de sus piezas de bodegones es tan clásicamente
perfecta que se ha ganado- con razón- un lugar
destacado en el Museo de Bellas Artes en
Granada.
Fray Sánchez Cotán jugó un papel importante en
el ciclo de Carducho. En el ciclo de Carducho.
En El Paular era conocido desde la época en la
que había pasado una temporada en la cartuja y
en la iglesia había cuadros suyos. También su
ciclo en Granada era conocido. En consecuencia,
el prior Juan de Baeza, que conocía a Cotán de
cuando él mismo había estado en Granada, le
recomendó a Carducho que fuera a Granada para
verlo, es decir intercambiar impresiones entre
las dos cartujas. Carducho estuvo allí, como
prueban las los detalles “adoptados” de los
cuadros correspondientes de Cotán (sobre todo en
el cuadro 50 de Carducho). Cabe suponer que
Carducho llegó a hablar con él, porque si
emprendió el viaje a Granada inmediatamente
después de que le encargarán el trabajo, en
1626, con el fin de hacerse una idea del ciclo
de Granada, antes de comenzar con su propia
planificación, entonces quizá llegó ver a cotán,
que murió en 1627. |