Genuflexión: doblar la rodilla
como acto de reverencia.
Es loable
costumbre hacer genuflexión al pasar ante el Santísimo
Sacramento, ya esté expuesto o en el tabernáculo. También se
hace genuflexión en algunos ritos ante la Cruz. Ej.: en el Vía
Crucis. Eucharistiae Sacramentum, #84 (año 1973), especifica:
"Una rodilla se dobla ante el Santísimo Sacramento, ya sea
reservado en el tabernáculo o expuesto para adoración pública"
cuando se pasa ante El, excepto cuando se pasa en procesión.
Siendo esto lo mínimo requerido, aun se permite doblar las dos
rodillas.
Durante la misa solo se hace genuflexión ante el tabernáculo a
la entrada y la salida y no durante el curso de la misa ya que
la presencia del Señor se manifiesta en la misma misa. Los
ministros que llevan la cruz procesional o las velas, inclinan
la cabeza en vez de hacer genuflexión.
El celebrante hace tres genuflexiones durante la misa: 1-Después
de la elevación de la Hostia tras la consagración, 2- Después de
la elevación del cáliz, 3- antes de comulgar. (# 210-252).
La genuflexión ante la Virgen Santísima y los santos es
signo de reverencia y amor (no adoración).
La genuflexión es un acto de humildad que expresa nuestra fe en
una autoridad superior a nosotros mismos. Es antigua costumbre
hacer genuflexión ante el Papa, los cardenales y ante un obispo
en su propia diócesis. Este gesto manifiesta respeto y adhesión
a quienes son pastores de la Iglesia de Jesucristo.
Ataques contra la genuflexión
La genuflexión es atacada por diversas razones. Va contra la
cultura moderna en la que se pretende que es una debilidad
expresar humildad y respeto. Los fundamentalistas se oponen a la
genuflexión ante imágenes o seres humanos. Citan al libro del
Deuteronomio, que después de prohibir el culto a las estatuas,
dice:
"No te postrarás ante ellas ni les darás culto. Porque yo,
Yahveh tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de
los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de
los que me odian" -Dt 5:9.
Los fundamentalistas acusan a los católicos de "idólatras". Su
posición se basa en dos errores:
Error 1- No comprenden la diferencia esencial entre adorar
imágenes y utilizar imágenes en el culto a Dios. Por ejemplo,
cuando alguien reza de rodillas con una Biblia o un cancionero
en las manos, no está por eso adorando al libro, sino
utilizándolo en su oración. Ya en el Antiguo Testamento, Dios no
solo permitió sino que ordenó el uso de imágenes (cf. Nm 21:
4-9; Sb 16:5-14; Jn 3: 14-15; Ex 25, 18-20).
Error 2- Perciben la genuflexión como un gesto exclusivamente de
adoración. Aunque puede ser utilizada como gesto de adoración,
la genuflexión también se usa, según la cultura, como un gesto
de respeto o sumisión a un ser humano. Está claro en las
Sagradas Escrituras y en la Tradición que Dios ha querido una
jerarquía, es decir una Iglesia ordenada con pastores a los que
los fieles deben respetar y someterse. Esto en ningún modo es
adoración.
La genuflexión es adoración cuando quien la hace tiene esa
intención o cuando conscientemente da a entenderlo.