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Liturgia

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Música

La música, para bien o para mal, llega hasta el alma. Es capaz de acercarnos a Dios y llenarnos de gozo o de arrastrarnos a la bajeza del pecado. La música puede ser don de Dios o seducción del Maligno.

Patrona de los músicos: Santa Cecilia

Sobre la Música Sagrada
Musicam Sacram


Este documento de la Sagrada Congregación de Ritos sobre la música en la liturgia (5 III 67) enseña:

Que deben haber coros, por lo menos uno o dos cantores propiamente entrenados; Retiene la distinción entre misas solemnes, cantadas y leídas; El canto gregoriano tiene preferencia; la adaptación de la música sagrada para las regiones que tienen su propia tradición requiere "una preparación por expertos muy especializada"; Aquellos instrumentos que son, por opinión común, apropiados solo para la música secular, deben de ser prohibidos en toda celebración litúrgica y en las devociones populares.

Juan Pablo II:
"La música desempeña, entre las manifestaciones del espíritu humano, una función elevada, única e insustituible. Cuando ésta es realmente bella e inspirada, nos habla, incluso más que todas las demás artes, de la bondad, de la virtud, de la paz, de las cosas santas y divinas.
Y no en vano ha sido y será siempre parte esencial de la liturgia, como podemos deducir de las tradiciones litúrgicas de los pueblos cristianos de cada continente" (Juan Pablo II, al coro "Harmonici cantores" el 23 XII 1988)
 

Santa Cecilia es muy conocida en la actualidad por ser la patrona de los músicos. Sus "actas" cuentan que, al día de su matrimonio, en tanto que los músicos tocaban, Cecilia cantaba a Dios en su corazón. Al fin de la Edad Media, empezó a representarse a la santa tocando el órgano y cantando.