Los días de precepto son solemnidades de la Iglesia en que hay
obligación de participar en la Santa Misa.
Además de los domingos, la Iglesia observa solemnemente los
siguientes días: Navidad, Epifanía, Asención, Corpus Christi,
Madre de Dios, Inmaculada Concepción, Asunción, San José, San
Pedro y San Pablo, Todos los Santos. La Conferencia Episcopal de
cada país debe escoger los que se celebran como precepto y puede
transferir algunas de estas solemnidades al domingo mas cercano.
¿Por que tener días de precepto? ¿No sería mejor que la
Iglesia quitase los días de precepto para que los creyentes
fueran a misa por amor y no por obligación?
Respuesta
El amor es mucho mas que un sentimiento estéril. El amor une en
una alianza con estipulaciones concretas que comprometen a ambas
partes. El que ama a Dios hace su voluntad aunque sea necesario
vencer la tendencia de la carne. Sería un gran error separar el
amor de los compromisos, cosa, lamentablemente, frecuente. La
Iglesia enseña que quien ama a Dios debe comprometerse a
practicar ese amor.
Quién se compromete a ser fiel a Dios también es fiel a Su
Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo. La Iglesia señala los días de
precepto para hacer presente nuestra comunión con Cristo.
Cuando comprendemos el amor infinito de Dios que se hace
presente en la Santa Misa para nuestra salvación, comprendemos
también que ausentarse sin razón grave constituye en efecto un
quebranto de la comunión del cuerpo y por lo tanto es pecado
mortal.
Dice Jesús:
No todo el que me diga: "Señor, Señor, entrará en el Reino de
los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial".
-Mateo 7,21
San Juan: "Quien dice: «Yo le conozco» y no guarda sus
mandamientos es un mentiroso y la verdad no está en él. I Juan
2,4