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Novena a Cristo Rey

Meditación
Jesús comenzó la vida pública anunciando su reino. "El plazo está vencido, el Reino de Dios se ha acercado. Tomen otro camino y crean en la Buena Nueva" (Mt 1,14). El Reino de Dios es ante todo espiritual. Su realización final consiste en la unión de todos los bienaventurados disfrutando de Dios en el Cielo. Se ingresa en este Reino aceptando el mensaje del Evangelio por fe y recibiendo el Bautismo. Jesús dijo a los Apóstoles: "Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará. El que se resista a creer se condenará"(Mc 16,15-16).

Novena a Cristo Rey

Toda persona que quiera pertenecer al Reino de Dios necesita nacer de Dios otra vez. Viene a ser hijo de Dios no meramente por adopción legal sino por real y verdadera participación de la vida divina. "A todos los que lo recibieron, les concedió ser hijos de Dios" (Jn 1,12). El Reino de Cristo no es de dominar la tierra. El mismo dijo a Pilato: "Mi reinado no es de acá" (Jn, 18,36).

Se designa el Reino de Dios comúnmente con el nombre de Iglesia. Es a la vez divino y humano, terreno y celestial. Pequeño al principio como el grano de mostaza, estaba llamado a ser católico, o sea, a extenderse por todo el mundo. La idea de la Iglesia como Reino universal de Dios demuestra claramente que no puede haber más que un solo Reino de Dios.
La Iglesia es Jesucristo, que vive y actúa en el mundo por sus ministros, debidamente autorizados, hasta el fin de los tiempos. Él dio a su Iglesia una forma, una organización que la capacitase para realizar su misión en el mundo: enseñar, dirigir y santificar las almas. Pertenecer al Reino de Dios es lo más precioso a que puede aspirar una persona. Debemos considerarlo como una perla que no tiene precio y, en agradecimiento, sacrificarnos por este don.

Jesucristo es nuestro Rey. Es el primogénito de toda la creación. Él es antes que todas las cosas, pues todo fue creado en Él, por Él y para Él. Es el más importante entre todas las criaturas a la vez que su Creador, perfecta imagen de Dios, el primogénito de la creación. Cristo es el centro del plan salvífico de Dios, porque el cristiano puede llevar a cumplimiento su tarea haciendo que la creación dé gloria a Dios por medio de Jesús, el Señor resucitado. Dijo Jesús a Pilato: "Mi reinado no es de acá… Tú lo has dicho: Yo soy Rey. Para esto nací, para esto vine al mundo, para ser testigo de la Verdad. Todo hombre que está de parte de la verdad, escucha mi voz" (Jn 18, 36-37) Es de fe que Jesucristo en cuanto Hombre tiene pleno espiritual para guiar por el camino de la salvación, establecer la Iglesia y los Sacramentos y conceder todas las gracias de orden sobrenatural. Por estar unidas en Él las naturalezas divinas y humanas posee mayor poder aún y esto es la base de la Realeza.

Cada uno de nosotros debemos esforzarnos personalmente por ser súbditos de Cristo Rey con la mayor perfección posible de mente, voluntad y corazón, porque fuimos comprados al precio de su preciosísima Sangre. Cristo es Rey del hogar y de la sociedad. Jesús nos pide creer en Él, poner en Él nuestra esperanza y amarle de todo corazón. Él nos ha dicho " El Padre ama al Hijo y pone todas las cosas en sus manos. El cree al Hijo vive de la vida eterna" (Jn 3, 35-36).

Palabra de Dios
"Ya tengo consagrado yo a mi Rey en Sión, mi monte santo…Tú eres hijo mío, hoy te he dado a la vida. Pídeme y serán tu herencia las naciones, tu propiedad los confines de la tierra. Las podrás aplastar con vara de hierro" (Sal 2, 6-9).

" Dios le dará el trono de David, su antepasado. Gobernará por siempre el pueblo de Jacob y su reino no terminará jamás" (Lc 1, 32-33)

"Mi realeza no procede de este mundo; si fuera rey como los de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reinado no es de acá. "Pilato le preguntó: Entonces ¿tú eres rey?" Jesús contestó: "Tú lo has dicho: Yo soy Rey. Para esto nací, para esto vine al mundo, para ser testigo de la Verdad". (Jn 18, 36-37)

"Lleva escrito en la capa y en el muslo este título: "Rey de reyes y Señor de señores". (Ap 19, 16)

Oración propia de la Novena
Jesús, dijiste que tu Reino está entre nosotros, pero no es de este mundo; es un Reino espiritual, sobrenatural, el Reino de la verdad. Tus armas son las fuerzas del convencimiento, y de este modo conquistas los corazones que justamente te pertenecen. Tú bien sabes que esto es verdad.

Tú mismo eres la Verdad. Jesús, creo que eres verdaderamente Rey, pues has venido al mundo a establecer entre la gente el Reino de Dios. Todo aquel que es de la verdad, que cree en Dios y reconoce su autoridad en los asuntos humanos, te debe una fiel e invisible lealtad y "escucha tu voz". Como católico, soy miembro de tu Reino: Tú eres mi Rey. Te debo lealtad, obediencia y amor. Ayúdame a poner en práctica mis sacratísimos deberes para contigo. Quiero ser "de la verdad", es decir, "hijo de Dios", con alegría oír tu voz y seguirte en todo.

Te acojo como mi Rey y me someto gustoso a tu voluntad. Reina sobre todo en mi corazón y en mi vida. Tu reinado es paz del Cielo; tu ley es el amor. Ayúdame a orar y trabajar porque tu Reino llegue a todas las almas, a toda la familia, a toda la nación. Jesús, pues te rindo homenaje como a mi Rey, acudo a Ti con gran confianza, pidiéndote me concedas esta gracia en particular, si es conforme a tu santa voluntad (Mencione el favor que desea).

Señor, Jesucristo, mi Rey, te adoro como Hijo de Dios y por la intercesión de tu bondadosísima Madre te pido me envíes des de la abundancia de tu amable corazón la gracia del Espíritu Santo, que ilumine mi entendimiento, purifique mi corazón pecador y confirme en mí tu Santo amor. Te lo pido por amor del Padre y del Espíritu Santo, por tu infinita misericordia y por los méritos de todos los Santos. Amén.

Consagración
Cristo Jesús, te reconozco como Rey del universo. Tú has creado todo cuanto existe. Usa plenamente de tus derechos sobre mí. Renuevo mis promesas de Bautismo por las que renuncié a Satanás, a todas sus seducciones y a todas sus obras. Te prometo vivir como buen cristiano.

Me comprometo especialmente a colaborar por el triunfo de los derechos de Dios y de su Iglesia y dilatarlos y afianzarlos por todos los medios. Divino Corazón de Jesús, en tus manos pongo mis insignificantes esfuerzos para que todos los corazones reconozcan tu sagrada Realeza y se establezca tu reino de paz en todo el mundo.

Oración
Dios omnipotente y misericordioso, Tú quebrantas el poder del mal y todo lo renuevas en tu Hijo Jesucristo, Rey del universo. Que todos en el Cielo y en la tierra aclamen tu gloria y nunca cesen de alabarte. Padre Todopoderoso, guía de amor, Tú hiciste pasar a Jesucristo nuestro señor de la muerte a la vida, resplandeciente en gloria como Rey de la creación.

Abre nuestros corazones; libera a todo el mundo para que gocen de Su paz, glorifiquen Su justicia y vivan en Su amor. Que toda la humanidad se unifique en Jesucristo, tu Hijo, que reina contigo y el Espíritu Santo, Dios por siempre. Amén.

Prefacio
Padre, Dios todopoderoso y eterno, es nuestro deber saludable darte gracias siempre y en todo lugar. Tú ungiste a Jesucristo, Tu Único Hijo, con el óleo de alegría como el Sacerdote eterno y Rey del universo. Como Sacerdote, Jesús ofreció su vida en el ara de la Cruz y consumó el ministerio de la Redención humana por este sacrificio perfecto de paz.

Como Rey, Jesús ha poder sobre la creación entera para que presentara a Ti, su Padre todopoderoso, el Reino eterno y universal: el Reino de la verdad y vida, el Reino de la santidad y gracia, el Reino de la justicia, amor y paz. Por eso, con todos los coros celestiales, proclamamos tu gloria y nos unimos a su himno perpetuo de alabanza