Palabra de Dios
"Ya tengo consagrado yo a mi Rey en Sión, mi monte santo…Tú eres hijo
mío, hoy te he dado a la vida. Pídeme y serán tu herencia las naciones,
tu propiedad los confines de la tierra. Las podrás aplastar con vara de
hierro" (Sal 2, 6-9)." Dios le
dará el trono de David, su antepasado. Gobernará por siempre el pueblo
de Jacob y su reino no terminará jamás" (Lc 1, 32-33)
"Mi realeza no procede de este mundo; si
fuera rey como los de este mundo, mi guardia habría luchado para que no
cayera en manos de los judíos. Pero mi reinado no es de acá. "Pilato le
preguntó: Entonces ¿tú eres rey?" Jesús contestó: "Tú lo has dicho: Yo
soy Rey. Para esto nací, para esto vine al mundo, para ser testigo de la
Verdad". (Jn 18, 36-37)
"Lleva escrito en la capa y en el muslo
este título: "Rey de reyes y Señor de señores". (Ap 19, 16)
Oración propia de la Novena
Jesús, dijiste que tu Reino está entre nosotros, pero no es de este
mundo; es un Reino espiritual, sobrenatural, el Reino de la verdad. Tus
armas son las fuerzas del convencimiento, y de este modo conquistas los
corazones que justamente te pertenecen. Tú bien sabes que esto es
verdad.
Tú mismo eres la Verdad. Jesús, creo que
eres verdaderamente Rey, pues has venido al mundo a establecer entre la
gente el Reino de Dios. Todo aquel que es de la verdad, que cree en Dios
y reconoce su autoridad en los asuntos humanos, te debe una fiel e
invisible lealtad y "escucha tu voz". Como católico, soy miembro de tu
Reino: Tú eres mi Rey. Te debo lealtad, obediencia y amor. Ayúdame a
poner en práctica mis sacratísimos deberes para contigo. Quiero ser "de
la verdad", es decir, "hijo de Dios", con alegría oír tu voz y seguirte
en todo.
Te acojo como mi Rey y me someto gustoso
a tu voluntad. Reina sobre todo en mi corazón y en mi vida. Tu reinado
es paz del Cielo; tu ley es el amor. Ayúdame a orar y trabajar porque tu
Reino llegue a todas las almas, a toda la familia, a toda la nación.
Jesús, pues te rindo homenaje como a mi Rey, acudo a Ti con gran
confianza, pidiéndote me concedas esta gracia en particular, si es
conforme a tu santa voluntad (Mencione el favor que desea).
Señor, Jesucristo, mi Rey, te adoro como
Hijo de Dios y por la intercesión de tu bondadosísima Madre te pido me
envíes des de la abundancia de tu amable corazón la gracia del Espíritu
Santo, que ilumine mi entendimiento, purifique mi corazón pecador y
confirme en mí tu Santo amor. Te lo pido por amor del Padre y del
Espíritu Santo, por tu infinita misericordia y por los méritos de todos
los Santos. Amén.
Consagración
Cristo Jesús, te reconozco como Rey del universo. Tú has creado todo
cuanto existe. Usa plenamente de tus derechos sobre mí. Renuevo mis
promesas de Bautismo por las que renuncié a Satanás, a todas sus
seducciones y a todas sus obras. Te prometo vivir como buen cristiano.
Me comprometo especialmente a colaborar
por el triunfo de los derechos de Dios y de su Iglesia y dilatarlos y
afianzarlos por todos los medios. Divino Corazón de Jesús, en tus manos
pongo mis insignificantes esfuerzos para que todos los corazones
reconozcan tu sagrada Realeza y se establezca tu reino de paz en todo el
mundo.
Oración
Dios omnipotente y misericordioso, Tú quebrantas el poder del mal y todo
lo renuevas en tu Hijo Jesucristo, Rey del universo. Que todos en el
Cielo y en la tierra aclamen tu gloria y nunca cesen de alabarte. Padre
Todopoderoso, guía de amor, Tú hiciste pasar a Jesucristo nuestro señor
de la muerte a la vida, resplandeciente en gloria como Rey de la
creación.
Abre nuestros corazones; libera a todo
el mundo para que gocen de Su paz, glorifiquen Su justicia y vivan en Su
amor. Que toda la humanidad se unifique en Jesucristo, tu Hijo, que
reina contigo y el Espíritu Santo, Dios por siempre. Amén.
Prefacio
Padre, Dios todopoderoso y eterno, es nuestro deber saludable darte
gracias siempre y en todo lugar. Tú ungiste a Jesucristo, Tu Único Hijo,
con el óleo de alegría como el Sacerdote eterno y Rey del universo. Como
Sacerdote, Jesús ofreció su vida en el ara de la Cruz y consumó el
ministerio de la Redención humana por este sacrificio perfecto de paz.
Como Rey, Jesús ha poder sobre la
creación entera para que presentara a Ti, su Padre todopoderoso, el
Reino eterno y universal: el Reino de la verdad y vida, el Reino de la
santidad y gracia, el Reino de la justicia, amor y paz. Por eso, con
todos los coros celestiales, proclamamos tu gloria y nos unimos a su
himno perpetuo de alabanza