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Novena a San José

Presentación
Esta novena puede ser rezada por una o varias intenciones.
Aunque no es obligatorio, es conveniente comenzarla 10 días antes del día 19 de marzo o del día 19 de cualquier otro mes, de modo que el noveno día de la novena coincida con el día 18 del mes.

Lo Ideal sería que se concluya la novena participando de la Santa Misa el día 19

Oración Principal
Puestos en la presencia de Dios, ante quien siempre estamos, en quien somos y por quien vivimos. Hacemos con calma y fe la señal de la cruz. "En el nombre del Padre, del Hilo y del Espíritu Santo Amén"

Oración inicial:
San José, custodio de Jesús y esposo virtuoso de María, que transcurriste la vida en el cumplimiento perfecto del deber, sustentando con el trabajo de tus manos a la Sagrada familia de Nazaret. Con confianza nos dirigimos a ti protégenos en nuestras necesidades. Tú conoces bien nuestras aspiraciones, nuestras angustias y esperanzas. A ti recurrimos porque estamos seguros de encontrar en ti quien nos proteja. También tú experimentaste la fatiga y el cansancio; pero tu ánimo, remanso de paz profunda, exultó de gozo por la intimidad con el Hijo de Dos a ti confiado y con María, su santísima madre. Ayúdanos a comprender que no estamos solos en nuestros trabajos, a saber descubrir a Cristo al lado nuestro, a darle nuestra acogida a su Gracia, y a custodiarla fielmente como lo hiciste tú. Concédenos que en nuestra familia todo quede santificado por la caridad, en la paciencia, en la justicia y en la búsqueda del bien. Amén.

Primer Día

Lectura bíblica:
"Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos. concibió un hijo por obra del Espíritu Santo José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto " (Mt. 1. 18 - 19)

Reflexión:
Los cristianos creemos que la salvación nos viene por Jesucristo; el centro de nuestra fe es el misterio de la Encarnación en el que se manifiesta el Inmenso amor que Dios nos tiene. "iTanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo único para que tuviéramos Vida por medio de él!" (Jn 4. 9) Jesucristo es el único Hijo de Dios y el único Hijo de María; es el fruto bendito del vientre de una mujer fecundada misteriosamente por obra y gracia del Espíritu Santo. San José no es el padre de Jesús, es el esposo de María, permanece en el límite del misterio. Es el hombre elegido por el Creador para hacer las veces de padre de aquel que es desde toda la eternidad el Hijo único de Dios. Los evangelios siempre nos lo presentan como un hombre justo, silencioso, obediente a Dios, laborioso, prudente y fiel. Desde muy antiguo los cristianos se confían en sus dificultades al Justo José, para que cuide de ellos, como cuidó del Hijo de Dios y de María, su esposa.

Oración:
A vos recurrimos en nuestra tribulación, bienaventurado José, y después de haber implorado el auxilio de tu santísima Esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio, Intercede por nosotros ante aquel que se confío a tus cuidados, Jesucristo, nuestro Señor, que vive y rema por los siglos de los siglos. Amén.

Segundo Día

Lectura bíblica:
"Mientras José pensaba en esto (abandonar en secreto a María), el ángel del Señor se le apareció en sueños y le Dijo: ´José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados´." (Mt 1, 20-21)

Reflexión:
El bueno de José se encuentra en la encrucijada. No puede dudar de la honestidad de María, su prometida!; pero, al mismo tiempo, no cree que deba asumir una paternidad que no le corresponde. Como hombre piadoso y justo se pone en presencia de DIOS y le reza con el salmista. "Señor, escucha mis palabras, atiende a mis gemidos, oye mi clamor, mi Rey y mi Dios, porque te estoy suplicando. Señor, de madrugada ya escuchas mi voz. y espero tu respuesta" (Salmo 5, 2-4). "Respóndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor, tú, que en la angustia me diste un desahogo, ten piedad de mí y escucha mi oración. Me acuesto en paz y enseguida me duermo, porque sólo tú, Señor, aseguras mi descanso."(Salmo 4, 2 9 )

"Invoco al Señor en alta voz, y él me responde desde su Morada Yo me acuesto y me duermo, y me despierto tranquilo porque el Señor me sostiene " (Salmo 3, 5- 6)

La respuesta de Dios no tarda en llegar. ¡no hay que temer! ¡quien cuida de las flores silvestres y de los pajaritos del cielo es nuestro Padre! El hombre de fe, a pesar de las contrariedades de la vida, obrando bien, descansa tranquilo y se despierta sereno. Oración: Bienaventurado San José, por el afecto que te unió a la Virgen Inmaculada, Madre de DIOS; por el amor paternal que profesaste al niño Jesús, te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que Jesucristo conquistó con su sangre, y que nos socorras en nuestras necesidades. Amén.

Tercer Día

Lectura bíblica:
"Al despertar, José hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado, llevó a María a su casa, y sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús " (Mt 1, 24 - 25).

Reflexión:
En el lenguaje de la Biblia poner el nombre a algo significa hacerse cargo de eso. En el libro del Génesis vemos a Adán poniendo nombre a todos los animales creados por Dios. Si José le pone nombre al Hijo de Dios hecho hombre significa que se hace cargo de él, que lo cuidará y lo gobernará como si fuera suyo. Un ministerio delicado el de san José, hacerse cargo de Dios, cuidar del Hijo de Dios, responder por él. También nosotros estamos llamados a compartir este ministerio y a ser, en cierta medida, "padres adoptivos" de Jesús. El mismo Jesús nos lo indicó cuando, tomando a un niño, dijo "el que recibe en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí" (Mt. 18. 5) y "les aseguro que todo lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo" (Mt 25, 40)

Oración:
Protege, prudentísimo custodio de la Sagrada Familia, al linaje escogido por Jesucristo, tu que fuiste el protector de nuestra Cabeza, cuida de nosotros que somos sus pobres miembros y que, como Iglesia, debemos ser sacramento de unidad y salvación para todos los hombres. Amén.

Cuarto Día

Lectura bíblica:
"En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen; José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre, y María dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada." (Lc. 2, 1 - 7)

Reflexión:
La vida del hombre está llena de contratiempos Pero el dolor y las dificultades pueden recibirse como castigo o como misericordia. Los cristianos no creemos en el "destino" como algo que nos viene impuesto y que no nos queda más remedio que aceptar con resignación. Vamos haciendo nuestra propia historia, construimos nuestro futuro nosotros mismos, condicionados -pero no determinados- por las circunstancias, haciendo uso de nuestra libertad José pudo experimentar "que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según sus designios" (Rom 8, 28) y no cayó en la tentación del "facilismo", esperando que Dios resolverá sus problemas, o desconfiando de él en los momentos de angustia. El cristiano maduro es el que descubre que un Dios que es Padre no se contenta con tener hilos siempre dependientes, sino que desea que sean partícipes responsables de su propia vida convirtiéndose también ellos en padres. Un verdadero Padre, como es Dios, no engendra hijos, sino futuros padres.

Oración:
Presérvanos, Padre amantísimo, de todo contagio de error y corrupción; de tal modo que libres de engaños y ataduras, vivamos siempre descubriendo y cumpliendo la voluntad de Dios, que vive y rema por los siglos de los siglos. Amén.

Quinto Día

Lectura bíblica:
"Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de Jesús. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel: será signo de contradicción. y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea; el niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él." (Lc. 2, 33 35 39-40).

Reflexión:
San José ha sido proclamado Patrono de la Iglesia Universal, el cuerpo místico de Cristo, ya que es lógico que cuide del resto del cuerpo quien tan bien cuidó de su Cabeza El hacerse cargo de Jesús y de su madre bendita, le significó a José un sinnúmero de inconvenientes. Lo mismo sucede con quienes se toman en serio el Evangelio y tratan de amoldar la propia vida a su enseñanza Muchas veces la religión es sólo un barniz que cubre superficialmente nuestras vidas, y aunque tenemos apariencia de cristianos, vivimos con una escala de valores distinta a la propuesta por Jesús. Vivir el Evangelio es aceptar convertirse en un pez que nadará muchas veces no sólo contra corriente, sino también contra cardumen. A quien desee una vida fácil y sin compromisos no debemos recomendarle ser cristiano; porque nosotros pensamos que "el que dice ´amo a Dios´, y no ama a su hermano, es un mentiroso ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, el que no ama a su hermano, a quien ve?" (1 Jn. 4, 20).

Oración:
Senos propicio y asístenos desde el Cielo, poderosísimo protector nuestro, en el combate que, al presente, libramos contra el poder de las tinieblas, pues con nuestras pobres fuerzas, avanzamos muy lentamente y caemos a cada paso Consíguenos con tu intercesión la gracia de Jesucristo, que con el Padre y el Espíritu vive y rema eternamente. Amén.

Sexto Día

Lectura bíblica:
"Después de la partida de los magos, el ángel del Señor, se apareció en sueños a José y le dijo. ´Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. "José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes." (Mt. 2, 13-15).

Reflexión:
Pocas son las veces que aparece la figura de José en los Evangelios y, cuando no aparece durmiendo (ya que el ángel de Dios le hablaba en sueños), lo vemos andando Es un perpetuo peregrino. También nosotros estamos llamados a hacer nuestro camino desprendiéndonos continuamente de las cosas o las ideas que nos dan seguridad, pero nos atan y paralizan. Quienes piensan que "todo tiempo pasado fue mejor" se acercan al futuro con pesimismo y depresión Quienes optan por encontrarse con Dios sólo en el templo, se privan de experimentarlo VIVO y activo en la vida cotidiana. José no temió ir a Egipto, un lugar distinto. con otra lengua, otras costumbres y otra religión!, porque confió en Dios y agudizó sus talentos José se nos muestra como un hombre que sabe combinar la fe con la prudencia, Él es un modelo para quienes intentan vivir "astutos como serpientes y sencillos como palomas" (Mt 10, 16).

Oración:
Glorioso patriarca San José, del mismo modo que en otra ocasión libraste del peligro de la muerte al niño Jesús, protégenos en las adversidades de la vida y no permitas nos alejemos de Dios, la fuente inagotable de Vida plena. Amén.

Séptimo Día

Lectura bíblica:
"Cuando murió Herodes el ángel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, y le dijo ´Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño ´. José se levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel. Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea, donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret (Mt 2, 19-23).

Reflexión:
Los caminos de Dios no siempre coinciden con los nuestros Leer e Interpretar correctamente los signos de los tiempos, que nos advierten sobre la voluntad de DIOS, no es tarea sencilla y muchas veces nos engañamos atribuyendo a DIOS deseos que seguramente él no tiene. Tomarse un tiempo para hacer silencio profundo, dejar a Dios la oportunidad de manifestarnos sus designios, ser capaces de ir contra nuestra propia voluntad. Son trabajos que no siempre quienes nos consideramos hombres religiosos nos tomamos Incluso, muchas veces, imponemos a los demás nuestros propios caprichos disfrazados de "voluntad de Dios", depositando sobre hombros ajenos cargas pesadas que nosotros ni siquiera tocamos con un dedo La verdadera obediencia. que nada tiene que ver con el servilismo y la obsecuencia, no es moneda corriente. Obedecer a Dios es ser capaz, como José, como Abraham, de salir de nuestra "tierra" para ir a un lugar desconocido; de dejar de lado nuestros criterios y comodidades para ponernos al servicio de otros. Porque, como dilo san Juan de la Cruz, "para venir a lo que no eres, has de ir por donde no eres"

Oración:
Bienaventurado patriarca San José, defiende ahora a la Santa Iglesia de DIOS contra las asechanzas del enemigo y contra toda adversidad, de modo que sea para muchos el lugar del encuentro gozoso con DIOS y con los hermanos Amén.

Octavo Día

Lectura bíblica:
"Los padres de Jesús Iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo. ´Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados´. Jesús les respondió. ´ ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos, de mi Padre?´ Ellos no entendieron lo que les decía. El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos Su madre conservaba estas cosas en su corazón Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres." (Lc. 2, 41-52).

Reflexión:
Ser padre es todo un arte. Hay que aprender a respetar a los hijos, hay que ser capaces de dejarlos andar su propio camino Dios es paciente. rico en misericordia y nos ofrece continuamente su gracia para que vayamos escribiendo paso a paso nuestra historia Él es el modelo por excelencia de Padre y nos enseña que debemos acompañar a nuestros hijos en su itinerario personal, aceptando sus tiempos, limitaciones, libertad y peculiaridad "Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad" (1 Tlm. 2, 4), no obstante no se impone La revelación es una proposición amorosa, un camino de Dios que llega al hombre para dialogar con él en un lenguaje que pueda entender; pero que respeta tanto al hombre que éste debe dar su consentimiento para que el diálogo sea posible. José aprendió de la pedagogía divina y la aplicó en la educación y el cuidado de Jesús, por eso lo respeta, lo acompaña, lo escucha y, aunque no siempre comprende, se admira de la acción de Dios en él.

Oración:
San José, ampara a cada uno de nosotros con tu perpetuo patrocinio, a fin de que, siguiendo tus ejemplos y sostenidos por tus auxilios, podamos vivir santamente, morir piadosamente y obtener la felicidad del Cielo Amén.

Noveno Día

Lectura bíblica:
"Cuando comenzó su ministerio, Jesús tenía unos treinta años y se consideraba hijo de José. Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca Y decían. ¿No es este el hijo de José? "(Lc. 3. 23 y 4, 22)

Reflexión:
La figura de José siempre aparece en los Evangelios como en un segundo plano si se le indica que haga algo, siempre es en orden al bien de Jesús o de su madre bendita. José no sólo es el varón justo, es el hombre del silencio, de la humildad, del trabajo constante, del último puesto. La grandeza de nuestro santo se funda en la gracia de Dios y en su vida oculta; en haber hecho con un amor extraordinario las cosas más comunes Jesús tuvo vida pública, ejerció un ministerio a la vista de todos, José, en cambio, sólo tuvo vida privada y un ministerio de servicio callado y oculto. El es modelo acabado del cristiano que busca desaparecer para que sólo resplandezca. Jesús, que busca los últimos puestos para estar al servicio de los demás, procurando siempre el bien común.

Oración:
Dios todopoderoso, que, en los albores del nuevo Testamento, encomendaste a San José los misterios de nuestra salvación, haz que ahora tu iglesia, sostenida por la intercesión del esposo de María, lleve a su pleno cumplimiento la obra de la salvación de los hombres Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.

Oración Conclusión
Luego de un momento de profundo silencio, se dicen con calma un Padre nuestro, tres Gloria al Padre y la oración final.
San José, patrono de la Iglesia tú que junto al Verbo encarnado, trabajaste todos los días para ganar el pan, del que sacabas fuerzas para vivir y fatigarte. Tú que has probado la ansiedad de la mañana, la amargura de la pobreza, la precaria condición del trabajador Tú que irradias el ejemplo de tu figura, humilde ante los hombres pero grandísima a los ojos de Dios mas la Inmensa familia que se te ha confiado. Bendice a la Iglesia, ayúdala a seguir cada vez más fielmente el camino del Evangelio, protege a los trabajadores en su áspera lucha cotidiana apartándolos del desaliento, de las reivindicaciones negativas, así como de las sugestiones del hedonismo; ruega por los pobres que continúan en la tierra la pobreza de Cristo, despertando hacia ellos la continua ayuda de sus hermanos más dotados, y guárdanos la paz del mundo, esa paz que sólo puede garantizar el desarrollo de los pueblos y el pleno cumplimiento de las esperanzas humanas para bien de la humanidad, para facilitar la misión de la Iglesia, para gloria de la Santísima Trinidad. Amén.