Oración
¡Santa Teresa del Niño Jesús! Durante tu corta vida en la tierra
llegaste a ser espejo de pureza angélica, de amor fuerte como la muerte
y de total abandono en manos de Dios. Ahora que gozas de las recompensas
de tus virtudes, vuelve hacia mi tus ojos de misericordia, pues yo pongo
toda mi confianza en ti. |
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Obtenme la gracia de guardar mi mente y corazón limpios como los tuyos,
y que aborrezca sinceramente cuanto pueda de alguna manera empeñar la
gloriosa virtud de la pureza, tan querida de nuestro Señor. Encantadora
rosa y reinecita, recuerda tus promesas de que jamás dejarías sin
atender ninguna petición que te hiciera, que enviarías una lluvia de
rosas y vendrías a la tierra para hacer el bien. Con la confianza que me
inspira tu poder ante el Sagrado Corazón imploro tu intercesión en mi
provecho y me concedas esta gracia que yo tanto deseo (Mencione lo que
desea). |
Santa "Teresita", recuerda tu promesa de "hacer bien en la tierra" y que
enviarías "lluvia de rosas" sobre quienes te invoquen. Obtenme de Dios
las gracias que quiero de su infinita bondad. Que yo experimente el
poder de tus oraciones en cualquier necesidad.
Consuélame en todas las amarguras de la vida presente, en especial
cuando me llegue la hora de la muerte, para que yo sea digno de tener
parte en la felicidad eterna de que tú disfrutas en el cielo. Amén. |
Oración final
Padre celestial, por medio de Santa Teresa del Niño Jesús, quieres
recordar al mundo el amor misericordioso que llena tu Corazón y que
pongamos en El nuestra confianza como los niños en sus padres.
Humildemente te damos gracias por haber coronado de tanta gloria a tu
hija Teresa, siempre fiel, y por haberle dado el admirable poder de
acercar a ti día tras día innumerables almas que te alaben eternamente.
¡OH Señor! Tú dijiste: " Si no.....vuelven a ser como niños no podrán
entrar en el Reino de los Cielos" (MT 18,3). Concédenos, te rogamos,
seguir las huellas de tu virgen Teresa con humildad y pureza de
intención para que podamos alcanzar los premios eternos. Tú que vives y
reinas por los siglos de los siglos. Amén. |
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