Oración Principal
Puestos en la presencia de DIOS, nuestro Padre y de María
Santísima, nuestra
Madre, disponemos
nuestro corazón para
este momento de oración
y comunión, haciendo la
señal de la cruz. "En el
nombre del Padre, y del
Hilo y del Espíritu
Santo Amén " Pedimos
perdón por nuestros
pecados y la gracia
particular que queremos
alcanzar de esta Novena
Oración Inicial:
Virgen del Carmen, queremos, a lo largo de estas
jornadas, andar el
camino de la plegaria y
de la reflexión con una
meta concreta, la de
conocerte más y amarte
mejor Ilumínanos, Señora
de la luz, para
redescubrirte cada día
en el misterio de Cristo
y de la Iglesia Haz que,
a través de la
experiencia espiritual
del Carmelo, te
contemplemos como Virgen
orante que nos enseña a
recibir, meditar, vivir
y proclamar la palabra
de Dios, y como Madre
espiritual: que acompaña
el desarrollo de nuestra
existencia cristiana
desde el bautismo hasta
la plenitud en Cristo
Rosa del Carmelo,
perfúmanos en alma y
cuerpo, para que seamos
buen olor de Cristo en
medio de nuestros
hermanos Estrella del
mar, conduce la barca de
nuestra vida en la noche
oscura del destierro
hasta las playas
luminosas de la patria
Reina del Cielo, que un
día, Junto a ti, gocemos
de una eternidad para
proclamar la grandeza
del Señor porque el
Poderoso hizo en ti
maravillas Amén
(Se pasa al día correspondiente de la Novena)
Primer Día
Monición:
¡Bendita tú, Madre del Carmen, por tu disponibilidad para
con Dios y para con
nosotros al responder
con generosidad a su
plan de salvación!
Lectura Bíblica:
"El ángel Gabriel fue
enviado por Dios a una
ciudad de Galilea,
llamada Nazaret, a una
virgen, desposada con un
hombre llamado José, de
la estirpe de David; la
Virgen se llamaba María
El ángel entrando en su
presencia, dijo:
`Alégrate, llena de
gracia, el Señor está
contigo´ " (Lucas 1. 26
- 28)
Reflexión:
María desde su
Inmaculada Concepción
fue "llena de gracia"
Dios otorgó a su Madre
el don gratuito de la
santidad esencial con
miras a su cooperación
ala obra redentora como
Madre del Verbo Eterno,
y en previsión de los
méritos de Cristo.
Pero María no se quedó
sólo con esto, trabajó
incansablemente por
acrecentar esa santidad
inicial y corresponder a
la misión personal que
el Padre le había
encomendado.
Así, en una entrega rebosante y creciente, con alma
grande y generosidad,
María se convierte en la
Madre de la Divina
Gracia Asunta ya a los
cielos, continúa
obteniéndonos los dones
de la salvación eterna.
Nosotros nacimos en
pecado y por el bautismo
fuimos regenerados,
muriendo al pecado y
naciendo a la vida de la
gracia.
Hemos de vivir "vida
mariana" como un signo
de nuestra respuesta al
llamado universal a la
santidad.
Oración:
Te suplicamos, Señor,
que nos asista con su
intercesión poderosa la
Santísima Virgen María,
Madre y Reina del
Carmelo, para que,
guiados por su ejemplo y
protección, lleguemos
hasta la cima del monte
de la perfección que es
Cristo Que vive y reina
por los siglos de los
siglos Amén
(Se dice la oración conclusiva de la Novena)
Segundo Día
Monición:
¡Dichosa tú, Virgen del
Carmen, por tu fe
inmensa y profunda, por
testimoniarla en el gozo
y en el dolor, por ser
en fe y en amor "la
esclava del Señor"!
Lectura Bíblica:
"En aquellos días, se
levantó María y se fue
con prontitud a la
región montañosa, a una
ciudad de Judá. Entró en
casa de Zacarías y
saludó a Isabel. Y
sucedió que, en cuanto
oyó Isabel el saludo de
María, saltó de gozo el
niño en su seno, e
Isabel quedó llena del
Espíritu Santo: y
exclamando con gran voz,
dijo: `,Bendita tú entre
las mujeres y bendito el
fruto de tu vientre´ .
¡Feliz la que ha creído
que se cumplirían las
cosas que le fueron
dichas de parte del
Señor! " (Lucas 1, 39 -
4s)
Reflexión:
Isabel proclama dichosa
a María por su fe María
es la mujer de fe
siempre, y en la
Encarnación la
manifiesta con un "Si"
incondicional que la
convierte en Madre de
Dios. Primero recibe en
la fe al que luego
recibe hecho Hombre en
su seno bendito.
Esta fe de María es
coronada luego en la
prueba suprema del
Calvario, donde el
Corazón Inmaculado de
María es traspasado por
la "espada de dolor" que
había sido profetizada
por el anciano Simeón.
María es la primer creyente de la Iglesia y es una luz
que brilla ante el
pueblo peregrinante de
Dios y lo precede como
signo de esperanza
cierta y de consuelo
hasta que llegue el día
del Señor.
Nuestra vida cristiana es una vida de fe con exigencias
permanentes, que debe
ser demostrada en obras
concretas, en el
testimonio heroico ante
un mundo, que pese a las
apariencias, sigue
teniendo hambre de Dios
Oración:
¡Oh, Dios!, que desde la
eternidad predestinaste
a tu Hijo igual a Ti, y
a la Santísima Virgen
María, Nuestra Señora
del Carmen, para Madre
suya y la asociaste a la
obra de la Redención, te
pedimos nos concedas por
su intercesión, crecer
siempre en la fe y
testimoniarla con las
obras por Jesucristo,
nuestro Señor. Amén.
(Se dice la oración conclusiva de la Novena)
Tercer Día
Monición:
¡Gracias. Virgen del
Carmen, por tu presencia
maternal, por tu mano
siempre tendida para
ayudarnos, por tu
servicio misericordioso
en el camino de la vida!
Lectura Bíblica:
"Se celebraba una boda
en Caná de Galilea. y
estaba allí la madre de
Jesús Fue invitado
también a la boda Jesús
con sus discípulos, Y,
como faltaba vino, le
dice a Jesús su madre.
`No tienen vino´. Jesús
le responde. `Mujer,
déjame, todavía no ha
llegado mi hora´ Su
madre dijo a los
sirvientes `Haced lo que
el os diga´.. Y los
discípulos creyeron en
él" (Juan 2, 1 - 12)
Reflexión:
María aparece en este
relato evangélico en una
actitud que le es
característica su
preocupación por las
necesidades de los
hombres María
discretamente pide, y
consigue de Cristo el
"signo", después de una
aparente negativa.
El gesto de María nos habla de un corazón rebosante de
amor fraterno y
solicitud maternal. La
caridad, hecha
delicadeza, es la que ha
puesto en labios de
María la súplica que
desata la Omnipotencia
de su Hijo, nuestro
Señor Misericordioso.
Es el cumplimiento del "mandamiento nuevo" de Cristo. Que
hay que vivirlo. con
oportunidad o sin ella,
porque sigue siendo
nuevo, porque muy poco
ha sido "usado" y vivido
en la búsqueda del bien
de cada hermano.
Los cristianos tenemos que superar nuestros egoísmos y
pequeñeces, para llegar
a la sublime experiencia
del amor fraterno,
entretejido, como el de
María, de comprensión,
delicadeza y servicio.
Oración:
¡Oh, Dios, que quisiste
que tu Verbo tomara
carne en las purísimas
entrañas de la
Bienaventurada Virgen
María, y que por tu
solicitud para con todos
la has dado como Madre
común, te pedimos, por
intercesión de Nuestra
Señora del Carmelo, que
vivamos la caridad en
perfecta comunión por
Jesucristo, nuestro
Señor Amén.
(Se dice la oración conclusiva de la Novena)
Cuarto Día
Monición:
¡Bendita tú, Madre del
Carmen, por tu escucha
atenta a la Palabra, por
tu docilidad a la Gracia
de Dios, por ser modelo
de discípulo del Señor!
Lectura Bíblica:
"Se presentaron donde él
su madre y sus hermanos,
pero no podían llegar
hasta él a causa de la
gente. Le anunciaron.
`Tu madre y tus hermanos
están ahí fuera y
quieren verte´ Pero él
les respondió `Mi madre
y mis hermanos son
aquellos que escuchan la
Palabra de Dios y la
practican´ " (Lucas 8,
19 - 21)
Reflexión:
Nadie como María ha
escuchado y puesto por
obra la Palabra En la
Anunciación, María a la
escucha de la Palabra de
Dios transmitida por el
ángel, con fe y
obediencia. la acepta y
el Verbo se hace carne
en sus entrañas
virginales.
La Iglesia nos abre los tesoros de la Biblia, sobre todo
en la celebración de la
Palabra en la Santa
Misa, y nos recomienda
la asidua lectura
personal y comunitaria
de la Palabra de Dios,
para alcanzar el sublime
conocimiento de Cristo.
Hemos de hacer, por tanto, de la Palabra Divina nuestro
alimento frecuente en
nuestro caminar de fe,
sabiendo que Jesús nos
enseña que el que en
verdad lo ama, cumple su
Palabra.
Los que vestimos el Escapulario del Carmen debemos imitar
a nuestra Madre
"guardando la Palabra de
Dios y meditándola en
nuestro corazón". Esta
actitud ante la Sagrada
Escritura es uno de los
signos distintivos de
una auténtica vida
mariana.
Oración:
Señor, que por la plena
disponibilidad de María
que dio fruto en la
escucha atenta de la
Palabra, has regenerado
al género humano: te
pedimos por la poderosa
intercesión de la Virgen
del Carmen, un asiduo y
frecuente trato con la
Sagrada Escritura y
poder hacerla vida en
nosotros por Jesucristo,
nuestro Señor Amén,
(Se dice la oración conclusiva de la Novena)
Quinto Día
Monición:
¡Bienaventurada tú,
Virgen del Carmen, por
haber meditado en la
oración la Palabra, por
haberla guardado como el
más grande tesoro, por
ser modelo de orante
fiel.
Lectura Bíblica:
"Y dilo María `Proclama
mi alma la grandeza del
Señor, se alegra mi
espíritu en Dios, mi
salvador, porque ha
mirado la humillación de
su esclava. Desde ahora
me felicitarán todas las
generaciones, porque el
Poderoso ha hecho obras
grandes por mí su nombre
es santo. Y su
misericordia llega a sus
fieles de generación en
generación´ " (Lucas 1,
46 - 50)
Reflexión:
Estas vibrantes palabras
de María ponen de
manifiesto que ha sido
la gran orante Reza en
el hogar y reza en el
templo. Recita a diario
las oraciones rituales y
se entrega al trato
amistoso con Dios en la
intimidad de la oración.
María, en su oración,
ante todo, se preocupa
por adorar y alabar a
Dios, con espíritu de
gratitud, y no tiene a
menos el pedir con
humildad, porque sabe
que el Padre Celestial
se resiste a los
soberbios y da su gracia
a los humildes. El
hombre es un pobre que
todo lo necesita de
Dios, y por eso,
necesita orar Como
mendigo de Dios, debe
acudir a Él en busca de
ayuda para sus
necesidades Como
criatura, ha de
reconocer el dominio del
Creador con la adoración
y la alabanza. La Virgen
es guía segura en los
difíciles y apasionantes
caminos de la oración Y
hoy, más que nunca, y a
su ejemplo, debemos
recordar la consigna
oracional de Jesús. "Es
preciso orar siempre,
sin desfallecer".
Oración:
¡Oh, Dios, concede a tus
siervos la gracia de tus
dones y tener por
intercesora en la vida
de oración a la
Bienaventurada Virgen
María del Monte Carmelo,
para que entrando en su
escuela orante,
avancemos en ella,
siempre, sin dejarnos
vencer por nada Te lo
pedimos por Jesucristo,
nuestro Señor Amén
(Se dice la oración conclusiva de la Novena)
Sexto Día
Monición:
¡Gracias. Virgen María
del Monte Carmelo, por
haber custodiado tu alma
y tu cuerpo, y por
habernos dado como
Redentor al fruto
bendito de tu vientre,
Jesús!
Lectura Bíblica:
"Y María dijo al ángel:
`¿Cómo será esto (de
concebir y dar a luz un
hijo), pues no conozco
varón?´ El ángel le
contestó, `El Espíritu
Santo vendrá sobre ti y
el poder del Altísimo te
cubrirá con su sombra,
por eso el que ha de
nacer será santo y será
llamado Hijo de Dios´ "
(Lucas 1 . 34 - 35)
Reflexión:
Al anuncio del ángel
María pone un reparo su
virginidad. Pero como
para Dios no hay
imposible, María será a
un tiempo Virgen y Madre
Así recibe su fecundidad
virginal como un don
exquisito de la gracia y
como un prodigio del
poder de Dios.
En el sagrado momento de la Encarnación se ha cumplido el
viejo vaticinio: `La
virgen está encinta .,´
Y la noche de Belén lo
contempla hecho
realidad, ´ .y da a luz
un hijo y le pone por
nombre Emmanuel, que
significa. Dios con
nosotros´
La bienaventuranza de la pureza del corazón parece que no
es para muchos Cristo la
aconseja a los que
quieren conseguir la
libertad del corazón
para entregarse a la
plenitud del Amor.
Todos, sin embargo, debemos vivir la "pureza del corazón"
según nuestro propio
estado y condición El
Escapulario del Carmen
al ser memorial de la
Virgen, es "espejo de
pureza y castidad",
camino para un día poder
ver a Dios
Oración:
¡Oh, Dios!, que por la
fecunda virginidad de
María Santísima has dado
al género humano el
premio de la salvación,
te suplicamos nos
concedas a tus siervos,
por la Intercesión de la
Virgen del Carmen, la
gracia de tener el
corazón puro y ser así,
siempre templos de tu
Espíritu. Te lo pedimos
por Jesucristo, nuestro
Señor Amén
(Se dice la oración conclusiva de la Novena)
Séptimo Día
Monición:
¡Bendita tú, Madre del
Carmen, en tu humilde y
silencioso trabajo en la
casa de Nazaret, por tu
docilidad al deber de
estado, por tu
correspondencia a la
gracia de Dios!
Lectura Bíblica:
"Sucedió que viniendo a
su patria, Jesús se puso
a enseñar en la
sinagoga, de tal manera
que la gente decía,
llena de admiración `¿De
dónde le viene a éste
esa sabiduría y esos
milagros´ ¿No es éste el
hijo del carpintero? ¿No
se llama su madre
María?´ Y sus parientes,
¿no están todos entre
nosotros? Entonces, ¿de
dónde le viene todo
esto?´ Y se
escandalizaban a causa
de él" (Mateo 13, 53 -
57)
Reflexión:
Los nazaretanos tienen a
Jesús por hijo del
carpintero, y por
carpintero Y María era
esposa de un trabajador
y madre de otro
trabajador. Y Ella
trabajaba, como toda
esposa y madre, en los
quehaceres del hogar.
Qué cercana nos resulta
esta María que realiza
los trabajos de la casa
cocinar, lavar, coser,
barrer. Aunque tiene
títulos muy honrosos,
que lindo es proclamarla
así: Nuestra Señora del
Trabajo.
Dios hizo al hombre para trabajar como al pájaro para
volar. El pecado
original manchó el
trabajo y lo tornó
penoso Pero Cristo lo
redimió y nos redimió
con su trabajo, y así es
medio para configurarnos
con Cristo, que quiso
ser un obrero.
La auténtica devoción a María debe incluir una profunda
responsabilidad en
nuestro propio deber de
estado, expresa en el
trabajo diario realzado
dignamente Ofrezcamos
nuestra diana labor por
manos de María Santísima
Oración:
Dios, Creador y Padre de
todos los hombres, que
adornaste a la Orden del
Carmelo con el singular
título de la
Bienaventurada Virgen y
Madre tuya, María
concédenos, escudados
por su protección que
nunca nos falte el
trabajo y podamos
realizarlo dignamente
por Jesucristo, nuestro
Señor Amén
(Se dice la oración conclusiva de la Novena)
Octavo Día
Monición:
¡Dichosa tú, Virgen del
Carmen, por tu fe
estuviste de pie junto a
la cruz de tu Hijo,
enséñanos el gran
secreto de saber sufrir,
con amor y esperanza
confiada!
Lectura Bíblica:
"Cuando se cumplieron
los días de la
purificación de ellos,
según la Ley de Moisés,
llevaron a Jesús a
Jerusalén para
presentarlo al Señor
Simeón movido por el
Espíritu Santo, vino al
Templo, y cuando los
padres introdujeron al
niño Jesús, le tomó en
brazos, le dio la
bendición y dijo a María
`Este está puesto para
caída y elevación de
muchos en Israel, será
signo de contradicción,
así quedará clara la
actitud de muchos
corazones. ¡Y a ti misma
una espada te atravesará
el alma´ " (Lucas 2, 22
- 35).
Reflexión:
Esta profecía del dolor
de María tendrá puntual
cumplimiento a lo largo
de la vida de Nuestra
Señora. Pero la espada
del vaticinio desgarrará
sobre todo las entrañas
maternales de María en
la pasión y muerte de su
Hijo. Dios no ha creado
el dolor ni el hombre
fue creado para el
sufrimiento. Fue el
pecado original el que
lo introdujo en la
familia humana con su
larga caravana de
torturas físicas y
sufrimientos morales
Cristo asumió
voluntariamente el
dolor, haciéndolo
instrumento de
redención. Desde
entonces el hombre tiene
el privilegio de poder
completar lo que falta a
los padecimientos de
Cristo. sufriendo por su
Cuerpo que es la
Iglesia. Por el
Escapulario estamos
consagrados al Corazón
de María un Corazón
traspasado por la espada
del sufrimiento y que
nos ayuda a saber
"padecer", reconociendo
que, como lo vivieron
los santos sólo se va
"por la cruz a la luz"
Oración:
Dios, Padre
Misericordioso, que
quisiste que tu Hijo nos
redimiera por medio de
su muerte en cruz, te
rogamos que derrames tu
gracia en nuestras almas
y por la intercesión de
Nuestra Señora del
Carmelo, nos concedas
tomar con alegría la
cruz cotidiana y que
ésta sea camino real
para el cielo. Por
Jesucristo, nuestro
Señor. Amén
(Se dice la oración conclusiva de la Novena)
Noveno Día
Monición:
¡Bienaventurada tú,
Nuestra Señora del
Carmelo. Porque nos
dejaste en tu
Escapulario un signo
vivo y salvífico, que
correspondamos con amor
a este don!
Lectura Bíblica:
`Junto a la cruz de
Jesús estaban su madre y
la hermana de su madre,
María, mujer de Cleofás,
y María Magdalena Jesús,
viendo a su madre y
junto a ella al
discípulo a quien amaba,
dice a su madre. `Mujer,
ahí tienes a tu hijo´
Luego dice al discípulo
`Ahí tienes a tu madre´
Y desde aquella hora el
discípulo la recibió en
su casa " (Juan 19.
25-27)
Reflexión:
Cristo, moribundo,
encomienda a María a los
cuidados del discípulo
amado Pero estas
palabras tienen un
sentido más universal.
La Iglesia toda está
representada en la
persona de Juan y recibe
como suyo el testamento
"Ahí tienes a tu madre".
Cada hijo de Dios, cada
hombre bautizado, se
contempla prefigurado en
Juan, recibiendo a María
como Madre espiritual.
Así como tenemos en Dios
un Padre Misericordioso,
en María tenemos a
nuestra Madre Celestial.
Sabemos que la devoción
a María es una nota
esencial de nuestra vida
cristiana, porque hemos
nacido espiritualmente
de la Virgen Ella nos ha
alimentado, vestido,
amparado y protegido en
los momentos de peligro.
Esta verdad de fe
asumimos al vestir a
diario el Escapulario de
la Virgen del Carmen, él
es prenda y señal de la
protección de la Madre
de Dios Nosotros
imitando las virtudes de
María nos hacemos
acreedores de su ayuda
en la vida y en la
muerte
Oración:
Señor, Dios Nuestro, que
al llevar como signo de
consagración a María, el
Escapulario de la Virgen
del Carmen, seamos
protegidos siempre por
Ella y nos sirva de
estímulo ante las
exigencias del Evangelio
de tu Hijo y de
esperanza en alcanzar un
día la vida eterna por
Jesucristo, nuestro
Señor Amén.
(Se dice la oración conclusiva de la Novena)
Oración Conclusiva
Habiendo meditado la
palabra de Dios y la
reflexión propuesta,
rezamos al Padre la
oración de todos sus
hijos, el "Padre
Nuestro" y a nuestra
Madre el `Ave María" y
terminamos con el
siguiente Acto de
Consagración:
Virgen del Carmen, mi buena y amantísima Madre, soy todo
tuyo, y por tantas
razones por ser la
predilecta del Padre.
Por haber realizado en ti el Espíritu Santo la
encarnación de la
palabra por ser ejemplar
de la Iglesia, en la
que, después de Cristo
ocupas el lugar más alto
y a la vez más próximo a
nosotros Por estar
reconocida como Madre de
Dios, Madre de Cristo y
Madre de los Hombres
porque todos los
creyentes te llaman
bienaventurada.
Por tener nosotros en tu Escapulario un signo de tu
protección y unión con
el Salvador, y un
programa de imitación de
tus virtudes. Porque en
tu promesa nos ofreces
ayuda en los peligros
del espíritu y del
cuerpo. Acudo a ti,
Mediadora universal
entre Dios y los
hombres, y me
consagro a honrarte
especialmente bajo la
advocación de Nuestra
Señora del Carmen, en
obsequio de Nuestro
Señor Jesucristo. Amén. |