Es este atrio una construcción de planta cuadrada
adosada a los pies de la nave, de menor altura y fecha posterior a ella.
Está cubierto por bóveda gótica de crucería de terceletes que apoyan sobre
columnas adosadas con capiteles , y con siete claveles en cada tramo. En
estas hay florones de hierro forjado y policromado, repitiéndose en ellos
las armas de Castilla y de Trastámara, que vuelven a aparecer, entre parejas
de ángeles tenantes, a la altura de los capiteles. Es obra típicamente
isabelina (fines del siglo XV), debida seguramente a Juan Guás.
En el muro oriental hay un gran bajorrelieve, con restos de
policromía, que representan a San Bruno con sus seis primeros
compañeros (siglo XVI), y en el meridional, un ventanal a cada
lado de la puerta con vidrieras modernas que sustituyen a otras del siglo
XVI. En el septentrional hay una puerta gótica florida con tímpano de arco
gótico rebajado y en cuya clave y sobre una ménsula hay una Virgencita de
estilo gótico que reemplazada a la primitiva imagen de la Virgen del Paular.
Esta puerta de acceso al claustro a través de una galería cubierta con
bóveda de piedra en forma de artesa invertido, apoyada sobre imposta de
triple baquetón. En el mismo muro hay una lápida de piedra negra en que, en
latín, se recuerdan las principales efemérides referentes a la fundación y
construcción del monasterio por los sucesivos Trastámara.
El muro occidental, por fin, está ocupado en su casi
totalidad por la gran portada de acceso a la iglesia,
magnifica obra isabelina debida al gran artífice de los Reyes Católicos, el
hispano-flamenco Juan Guás. Está formada por tres archivoltas ojivales en
degradación, prolongadas por finas columnillas con capiteles vegetales, y
una cuarta, la más externa, de arco conopial, rematado por florón y que
apoya sobre pilastras (sus pináculos fueron sustituidos por grandes ángeles
barrocos de madera, que se han eliminado acertadamente). En las caras de
estas últimas hay cuatro hornacinas, a base de ménsula y guardapolvos, que
cobijan estatuas de santos y santas. En el más interior de los
intercolumnios, continuando entre las archivoltas, hay otras doces de estas
hornacinas con sus correspondientes estatuillas, de buena factura. En el
resto de los intercolumnios y cubriendo hasta el menor de los espacios hay
abundancia de hojarasca, animalejos y otros temas decorativos, constituyendo
un conjunto de gran barroquismo y de excelente talla. En el tímpano hay una
emotiva “Piedad” policromada, netamente hispano-flamenca, parecida aunque de
mejor factura, a las de las portadas análogas del claustro de la catedral de
Segovia, Santa Cruz la Real, en la misma ciudad, y parroquia del Colmenar
Viejo. En el dintel y en grandes caracteres se lee la inscripción “VIDETE SI
EST DOLOR SICUT DOLOR MEUS”.