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La comunidad benedictina del Monasterio de Santa María
de El Paular
1954 - 2006
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El 29 de agosto de
1390, Juan I Rey de Castilla, ponía la primera piedra a
la futura cartuja, la primera dentro del reino de
Castilla y la sexta en España. Pero con la guerra de la
independencia a principios del siglo XIX y luego la
desamortización de 1835, la vida religiosa se
interrumpe. En 1844 al Excmo. Sr. D. Rafael Sánchez
Merino por 40.000 duros compra el recinto monástico y es
el Estado 20 años mas tarde quien se lo compra a esta
familia por 60.000 duros. |
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Juan I
1358 - 1390 |
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La vida religiosa
vuelve otra vez, pero con manos de Franco. En 1942, en
un viaje a Cataluña y hospedándose en Monserrat, le
gusta tanto el ambiente religioso que allí había que
decidió trasladarlo a Madrid y elige la Cartuja de El
Paular, que en esos momentos se encontraba desabitada.
Se lo ofrece a sus legítimos dueños, los cartujos, que
rechazan. La cartuja es ofrecida a una comunidad de
benedictinos en La Rioja, “La Abadía de Valvanera”, que
llegan a El Paular el 20 de marzo de 1954. La cartuja es
ofrecida en su usufructo. |
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Miguel Muñoz Prior de El Paular 1993 |
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Desde 1954, en El Paular reside una comunidad de monjes
benedictinos, de la Congregación “Sublacense”.
Somos monjes contemplativos, nuestro fundador, San
Benito (480 – 528). Cada monasterio es independiente uno
del otro, lo mismo que el noviciado, cada monasterio es
casa de formación, posee su propio noviciado.
Los monjes vamos varia veces a la capilla, para orar y
cantar a Dios.
Los primeros años fueron muy duros, ya que el monasterio
se encontraba en muy lamentable estado de conservación.
El esfuerzo, la entrega de estos primeros moradores,
consiguieron hacer más confortable el monasterio a lo
largo de los años |
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Los
trabajos han sido muy variados:
La licorería, donde se hacia varios licores (Ponche o
Wiskie) y el Licor benedictino, en cual cada monasterio
posee uno propio. Hace unos años El Paular lo volvió a
recuperar y se vende en la tienda.
La quesería, donde se hacía varios tipos de quesos.
Una piscifactoría de truchas.
Un colegio internado para niños.
La huerta y granja. |
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P. Leandro
Galdeano, monje de El Paular con 99 años |
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Comunidad de
El Paular |
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Actualmente los monjes del Paular nos dedicamos a la
conservación y mantenimiento del monasterio. Atendemos y
enseñamos el monasterio a cuantas personas se dirigen a
este cenobio. La tienda de El Paular, donde los
productos que se vende son hechos por monjes y monjas de
distintos monasterios. Como tradición benedictina
recibimos huéspedes, que se alojan actualmente
masculina.
A parte de los trabajos, nosotros al ser monjes,
dedicamos una parte importante al oficio divino y a la
formación nuestra, (música o canto, Lectio Divina…) es
conocido el lema benedictino: “Ora et labora”.
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Como distribuimos las
horas al rezo |
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Maitines o oficio de lectura, que
consiste: en el salmo invitatorio, himno. Primer
nocturno, recitación de varios salmos, lectura del
Antiguo o Nuevo Testamento y responsorio. Segundo
nocturno: recitación también de varios salmos, lectura
de los Padres de la Iglesia, de los santos o de un
documento de la Iglesia. Los domingos y festivos se
añade un tercer nocturno, lectura del Evangelio,
homilía, doxología, canto del Tedeum, oración
conclusiva.
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Laudes, que significa "alabanzas".
Es, con las vísperas, una de las horas principales.
Consiste de un himno, dos salmos, un cántico del Antiguo
o del Nuevo Testamento, lectura, el Benedictus,
responsorios, intercesiones, el Padrenuestro y una
oración conclusiva.
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"hora menor"
Sexta: sexta hora, un alto a media
jornada para alabar nuevamente al Señor.
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Vísperas:
(viene de "vesper": tarde). Es el oficio de la tarde.
Consiste de un himno, dos salmos, un cántico del Antiguo
o del Nuevo Testamento, una lectura el Magnificat de la
Santísima Virgen, responsorios, intercesiones, el
Padrenuestro y una oración conclusiva.
La
misa conventual es el centro de la
espiritualidad que se vive en el monasterio la cual va
incorporada en la hora de vísperas en los días
laborables.
Los
domingos y días festivos se le da cierto realce de
solemnidad utilizando el gregoriano.
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Completas:
oraciones del oficio divino al acostarse.
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En
los monasterios suelen cerrar el oficio las antífonas de
la Santísima Virgen María, costumbre que parte del siglo
XIII
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