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La
restauración de los monjes benedictinos en España |
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De aquel “Orden
Benedictino” que creara León XIII en 1893 para
fortalecer la estructura de los cenobios benedictinos,
van a quedar en España dos de las 21 Congregaciones
que forman actualmente esta Orden, a saber,; la
Congregación italiana de Subiaco o Congregaciones
Sublacense, y la congregación francesa de Solesmes o
Congregación Solesmense.
La “Provincia Hispánica” (La
congregación Sublacense se divide en varias “Provincias”
(formadas por varias monasterios agrupados
geográficamente). Actualmente dicha congregación está
formada por las siguientes “Provincias” monásticas:
Italica, Angelica, Flandrica, Gallica, Hispanica,
Germanica, Africana y de Madagascar, Philippina,
Vietnamita, Monasterio extra Provincias (a este
grupo pertenecen hoy dos monasterios, localizados uno en
Australia y otro en Italia). De la Congregación de
Subiaco está representada hoy en nuestro país por las
abadías de “Nuestra Señora de Montserrat” (Barcelona),
“San Julian de Samos” (Lugo), “Nuestra Señora de
Valvanera” (Logroño”, Santa Teresa de Lazkao”
(Guipúzcoa), y por los prioratos de “Nuestra Señora de
Estíbaliz” (Alava) y “Santa María de El Paular”
(Madrid). |
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La Congregación
de Solesmes la forman en España las abadías de
“Santo Domingo de Silos” (Burgos), “San Salvador de
Leyre” (Navarra), “Santa Cruz de El Valle de los Caídos”
(Madrid), y el priorato de “Nuestra Señora de
Montserrat” o “Montserratico” (Madrid capital),
dependiente de Silos.
Ambas
Congregaciones pertenecen a la misma “familia
monástica”, pero las realizaciones del proyecto
benedictino difieren entre sí, precisamente por la
autonomía jurídica que caracteriza a cada una de ellas,
haciéndolas independientes de una de la otra. Cada
Congregación se rige por Constituciones propias y está
bajo la autoridad y jurisdicción de un Abad-Presidente.
Las Congregaciones dentro de ellas, la celebración de
capítulos Generales por Congregaciones y del pluralismo
existentes en el Orden Benedictino. Conservando la misma
raíz, varían, sin embargo, las directrices, los estilos,
las observancias…, las resoluciones concretas de lo
monástica lugar a un extremo abanico de formas y
proyectos de vida.
Esto
hace que sea prácticamente imposible reducir el amplio
espectro benedictino a un solo denominador común, de ahí
que todo intento de uniformidad que se quisiera imponer
carecería de éxito. La solución en la esfera jurídica ha
pasado por agrupar el conjunto de las Congregaciones
benedictinas en una vasta Confederación.
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Por lo que atañe a
la restauración de las abadías y prioratos que conforman
la Provincia por Montserrat, recordaremos que fue
en 1844 cuando el abad José Blanch (retirado en Palermo
desde 1835) regresa a Montserrat con algunos de sus
antiguos monjes en calidad de sacerdotes custodios del
Santuario catalán. Esta primera etapa resulta muy
precaria hasta el año 1885, fecha en que se organiza,
con autorización del Gobierno de España, siendo abad Dom
Miquel Muntadas (1862), un Colegio de Misioneros de
Ultramar, lo cual permite admitir candidatos a la vida
monástica. El abad Muntadas está considerado el “alma”
de la restauración de Montserrat. Intentó restaurar la
Congregación de San Benito el Real de Valladolid,
a la que había pertenecido el monasterio catalán hasta
la desaparición de aquella en 1835, pero no pudiendo
conseguir dicho objetivo decidió unirse a la
congregación Sublacense en 1862, a fin de conseguir
mayores atribuciones y resolver la situación jurídica de
su comunidad. Montserrat prosigue su obra restauradora a
partir de 1885, esta vez de la mano del abad Dom Joseph
Deás (1885-1912), quien contribuye a la restauración de
la vida monástica en otros monasterios, tanto dentro
como fuera de España. |
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Era el año 1890
cuando la abadía de Montserrat fundaba el monasterio de
Nuestra Señora del Pueyo. En 1901 enviaba algunos
monjes para proseguir la vida monástica en el monasterio
y santuario de Nuestra Señora de El Miracle (Solosana),
fundado el año 1889 (1901), priorato dependiente
de Monserrat desde 1903, priorato independiente a partir
de 1917, y, de nuevo, Casa dependiente (dentro de
la estructura organizativa de la Congregación Sublacense
benedictina encontramos cenobios de dos clases, a saber,
los llamados monasterios autónomos, que pueden ser
Abadías o Prioratos conventuales, y las Casas
dependientes) de Montserrat desde 1932. Actualmente
también depende de Montserrat el monasterio de San
Miguel de Cuixá (Codalet, Francia). |
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En 1880 se
restaura la vida monástica en el monasterio gallego de
Samos, a impulsos del abad Gaspar
Villarroel (1880-1893), quien reanuda el proyecto
religioso siguiendo los usos y costumbres de la
desaparecida Congregación de San Benito de Valladolid
(la reforma monástica impulsada por la Congregación
de San Benito de Valladolid a finales del siglo XV y
comienzos del XVI estuvo promovida por los Reyes
Católicos), hasta el año 1893, cuando el monasterio pasa
a formar parte de la Provincia Española de la
Congregación Sublacense. Dos años antes (1891) los
monjes de Samos habían implantando la vida cenobítica en
el antiguo monasterio cisterciense de San Clodio del
Ribeiro. Fue en vistas a consolidar las dos comunidades
cuando los monjes solicitaron su incorporación a la
Congregación Sublacense (denominada hasta 1958
Congregación Casinense de la Primitiva Observancia.)
La labor restauradora impulsada desde Samos llevó
la vida monástica no sólo a San Clodio, sino también a
San Salvador de Lorenzana (Lugo) en 1910 (restauración
ratificada por la Orden en 1915) y al monasterio de San
Vicente del Pino, en la localidad de Monforte de Lemos
(Lugo) en 1923. De esta abadía depende hoy el monasterio
benedictino de Mayagüez (Puerto rico). |
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En 1883 se
inicia desde Montserrat la restauración de
Valvanera, que también había pertenecido a la
Congregación de San Benito de Valladolid. El
Capítulo General de la Provincia Española de la
Congregación Casinense de la Primitiva Observancia
elevó el monasterio riojano a la categoría de priorato
independiente en 1892, alcanzando el título de abadía en
1900.
Una
buena parte de la comunidad monástica de Valvanera se
traslada en 1954 a la antigua Cartuja de El Paular
(Madrid), después de que la vida regular de los
cartujos se interrumpiera en 1836. El actual monasterio
benedictino es priorato desde 1957. |
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La vida
benedictina se restaura en Estibaliz (Vitoria) en
1923 gracias a los monjes procedentes de Santo
Domingo de Silos. Tras la supresión del título de
priorato independiente confirmada por la Santa Sede el
15 de mayo de 1963, la Congregación de Solesmes
transfiere monástica a la Congregación de Subiaco. La
restauración monástica de Estíbaliz culmina ese mismo
año (2 de julio de 1963) con monjes originarios de
Lazcano. (En los primeros años de la década de los
sesenta la comunidad benedictina de Lazcano era una
comunidad numerosa y joven, con miembros recién formados
en algunas universidades, deseosos de implantar un
estilo de vida monástica renovada en un lugar tan
representativo de la religiosidad y la cultura
regionales lo es el monasterio de Estíbaliz). Con rango
de priorato conventual desde 1955, el monasterio de
Estíbaliz queda unido a la congregación Sublacense en
1963. En 1999 recupera el título de Priorato
independiente. |
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En el caso de
los monasterios benedictinos unidos a la congregación de
Solesmes, hay que señalar que la restauración
monástica de Silos es obra de los monjes franceses
procedentes de la abadía de Ligugé, que en 1880 llegan
al cenobio castellano después de haber obtenido del
Arzobispado de Burgos la cesión gratuita del mismo.
Desde 1881 la comunidad silense estuvo regida por Som
Guépin, monje formado en Solesmes, nombrado abad de
Silos en 1894 y considerado el principal impulsor de la
implantación del “ideario de Solesmes” en nuestro país.
A través de sus fundaciones, Silos expande en pocos años
este proyecto benedictino.
De la
abadía silense se originan dos nuevas comunidades
monásticas: el priorato de San Benito (Buenos
Aires, Argentina), fundando en 1916, y la restauración
de Nuestra Señora de Montserrat (Montserratico),
en Madrid, (monasterio fundando en 1643 a instancias del
rey Felipe IV). (Con la fundación de Nuestra Señora de
Montserrat en la capital de España, el abad Guépin
quería “proporcionar un director a las monjas
benedictinas de San Plácido, y al mismo tiempo una
pequeña residencia a los monjes de su monasterio para
perfeccionarse en algún ramo del saber o para completar
trabajos de erudición”). En 1922 quedaba erigida
canónicamente esta fundación, y en 1926 obtenía el
título de priorato simple, categoría jurídica que sigue
manteniendo hasta hoy. |
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Del año 1954
data la restauración del histórico monasterio de
Leyre, con monjes enviados por la abadía de
Silos. El monasterio navarro permaneció bajo la
dirección de los abades de Silos hasta 1979, fecha en
que recupera su autonomía y, de nuevo, tiene lugar la
erección canónica de Leyre como abadía.
El 23
de agosto de 1957 se publicaba un Decreto-ley del
Gobierno español ordenando la (espectacular) fundación
de La Santa Cruz de El Valle de los Caídos, según
voluntad expresa del General Franco. El Capítulo General
de la congregación de Solesmes daba su aprobación para
que fueran los monjes de Silos quienes aceptaran la
propuesta de Franco. El Papa Pio XII refrendaba tan
singular fundación con el Breve “Stat Cruz” de 27
de mayo de 1958. Ese mismo año tomaba posesión del nuevo
monasterio un grupo de 20 monjes silentes, todos ellos
profesos solemnes, de los cuales doce eran sacerdotes. |
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